17 marzo 2007

Bush se inclina por el alcohol

Ernesto Carmona
Argenpress

George W. Bush anda a la caza de nuevos negocios para financiar su próximo retiro. Esta vez le interesa el alcohol pero no por su conocida inclinación hacia el licor de cebada, sino por la nueva revelación que tuvo en su reciente viaje a Brasil y América Latina: la posibilidad de buenos negocios con el alcohol de caña de azúcar, el biocombustible llamado etanol, no para beberlo como aguardiente, sino para usarlo como combustible de automóviles y poder decirle adiós al petróleo de Chávez, de Irán e incluso de Irak.

La visita de Bush desnuda la desesperación energética estadounidense
y bien podría ser el comienzo de una verdadera explosión en la producción del biocombustible renovable, que se ha desarrollado simultáneamente en varios países utilizando madera, grasa animal, soja, maíz, caña de azúcar y otras materias primas. Podría estar en marcha una expansión gigantesca en la producción mundial del biocombustible extraído de la caña de azúcar mediante una tecnología claramente dominada por Brasil

La producción de biocombustibles se presenta como una necesidad estratégica “no contaminante” en la perspectiva de las limitadas reservas de petróleo que quedan en el mundo. Algunos expertos pesimistas creen que si continúan los niveles actuales de consumo, las reservas durarán sólo unas pocas décadas. Más allá de los límites naturales del suministro están las guerras y los conflictos geopolíticos desencadenados por EEUU, el principal consumidor de petróleo, contra los países que concentran las reservas más grandes del mundo, o sea, Venezuela, Irak e Irán.

Bush sueña con la supervivencia del modelo económico industrial automotor de EEUU hasta después que se acabe el petróleo. Y la eventual sustitución masiva por etanol bien podría ser otro buen negocio para él y su familia, …con la ayuda de Brasil y de su presidente, Luis Ignacio Lula Da Silva. A fines de marzo, el presidente brasileño viajará a Camp Davis para retribuir la visita de Bush del 9 de marzo y probablemente darle los últimos toques al plan que se propone transformar al etanol en un combustible internacional estandarizado y negociable a gran escala en el mercado mundial, como el petróleo. Obviamente, en este proyecto está involucrado el gran capital internacional. Los jefes de estado, al igual que otros políticos, actúan como mandatarios de confianza del gran capital y de las principales corporaciones transnacionales.

El lado oscuro del etanol

El principal consumidor de petróleo del planeta vende ahora la pomada del biocombustible que supuestamente no daña el medio ambiente como lo hacen los combustibles fósiles, que además son caros y algún día tienen que acabarse. Después de someter al pueblo de Irak a los horrores de una guerra de cuatro años inventada precisamente para apoderarse de su petróleo, Bush prepara ostensiblemente una mega agresión a la otra potencia petrolera mundial que es Irán, quizás con bombas atómicas, y mantiene una política agresiva con su principal proveedor latinoamericano que es Venezuela

Sin embargo, el etanol no es tan bueno como lo pinta la propaganda de EEUU y su explotación traerá forzosamente más hambre a los pobres no sólo de Brasil, sino de América Latina y de todo el planeta. Los hombres de negocios y los políticos involucrados presentan el desarrollo de la producción de biocombustible como una gran solución a los profundos problemas ecológicos generados por la contaminación derivada del consumo continuado de petróleo. Sin embargo, como también advierten ciertos especialistas, los millones de hectáreas que serán dedicadas a la producción de biocombustible devastarán las áreas rurales, agravando todavía más la destrucción ecológica del planeta.

EEUU produce etanol de maíz en el estado Iowa, en el medio oeste americano, aportando un estimado de 8 mil millones de dólares a la economía local. Se prevé que en los próximos 12 meses entren en operaciones unas 30 nuevas plantas de etanol. Pero todo esto será poco si prosperan los planes de Bush y Lula.



Etanol versus hambre

La producción masiva de etanol aumentará el precio de los productos alimentarios y profundizará el hambre y la miseria en el planeta, aseguran Benoit y otros especialistas. Se estima que sólo en Brasil serán utilizadas más de 20 millones de hectáreas de tierra para plantar caña de azúcar destinada a la producción de etanol. Esto afectará inevitablemente el precio del maíz, la soja y otros comestibles cuyos productores deberán enfrentar costos más altos en áreas de cultivo más escasas. Aumentará, además, el precio de la alimentación animal, provocando incrementos posteriores en el precio de la carne.

Este fenómeno ya está ocurriendo en EEUU, donde el etanol se produce a partir del maíz. Ya aumentaron los precios de los alimentos para animales como asimismo el maíz destinado al consumo humano. La demanda de etanol ha casi doblado los precios del maíz.

El aumento del precio internacional del maíz hizo explotar las recientes protestas masivas de México, donde se ha triplicado y cuadruplicado el precio de las tortillas, el alimento tradicional preferido por los pobres. Hay consenso general de que la creciente demanda de etanol es responsable de la crisis mexicana de la tortilla y del malestar social que ha producido. También ha afectado el precio del “ketchup”, la salsa de tomate que se fabrica con jarabe de maíz de alto contenido de fructosa, estimulando investigaciones para un sustituto “post biocombustibles” fabricado con jarabe de caña de azúcar.

Si el etanol llegara a convertirse en un “commodity” mundial habrá consecuencias terribles -vaticina Benoit- para el precio de los alimentos en perjuicio de la gente de trabajo alrededor del globo e infligiéndole al ambiente daños adicionales hasta ahora no calculados.

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