DECLARACIÒN DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO SOBRE LA VISITA DE BUSH EN EL PROGRAMA DE CARMEN ARISTEGUI DEL LUNES DE ABRIL DE 2007.
Al gobierno mexicano que permitiera la inversión extranjera en el sector energético; con todo respeto al presidente de Estados Unidos, le decimos que debe de consultar, revisar la Constitución de nuestra República, en la Constitución del país es muy claro que el petróleo es de la Nación.
El petróleo ni siquiera es del gobierno, el petróleo es de todo el pueblo y no vamos a permitir que se entregue el petróleo a particulares, ni a nacionales ni a extranjeros, porque entonces si, Carmen, nuestro país no tendría futuro.
Hoy día, de cada peso del presupuesto nacional, 40 centavos provienen de los ingresos petroleros, si entregamos el petróleo a particulares ¿cómo vamos a integrar nuestro presupuesto, cómo vamos a financiar la educación pública, la salud, el desarrollo?
Además hay algo muy sencillo de entender, el petróleo es un gran negocio, el petróleo es el mejor negocio del mundo. Rockefeller decía:"el petróleo es el mejor negocio del mundo y el segundo mejor negocio del mundo es el petróleo mal administrado"; es decir, el petróleo es negocio, extraer un barril de petróleo cuesta tres dólares, se vende en 58 dólares, porque no se le paga renta a la naturaleza y eso es lo que preocupa, eso es lo que nos preocupa, porque es un recurso no renovable y no se está cuidando.
Pero, ese negocio lo queremos para todos los mexicanos, no queremos que ese negocio pase a unas cuantas manos, no lo vamos a permitir, porque eso no nos lo perdonarían ni siquiera nuestros hijos.
LAROUCHE LLAMA A COALISIÒN BIPARTIDISTA A DESTITUIR A CHENEY Y BUSH DE INMEDIATO
Ejércitos privados, pueblos cautivos
por Lyndon H. LaRouche
21 de marzo de 2006.
El Gobierno del presidente George W. Bush que dirige Cheney, aprovechó la oportunidad creada por el momento aterrador de la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre para intentar de imponer un calco de la forma de dictadura que se le otorgó al régimen de Adolfo Hitler con la quema del Parlamento alemán, el Reichstag, que organizó Hermann Göring. La intentona la encabezó el vicepresidente Dick Cheney la misma noche del ataque, para introducir formas de dictadura que se habían preparado con antelación a ese incidente aterrador. Esas medidas no datan de la toma de posesión de George W. Bush hijo como Presidente de EU en enero de 2001. Esto representó medidas que ya se habían puesto en marcha en 1991 desde el despacho del entonces secretario de Defensa Dick Cheney, durante la presidencia de George H.W. Bush.
Las propuestas que Cheney presentó la noche del 11 de septiembre de 2001 no fueron del todo exitosas. Aunque entonces no se impusieron elementos importantes del plan de dictadura dispuesto, se dieron pasos significativos en dirección a la tiranía con la ley Patriota y medidas relacionadas. Desde entonces, ha habido resistencia a tales medidas entre republicanos destacados y también demócratas; pero la corrosión de los derechos humanos constitucionales ha continuado, paso a paso, sin cesar.
En resumen, como Jeffrey Steinberg detalla estos hechos en el informe adjunto, Cheney aprovechó su posición anterior como secretario de Defensa del presidente George H.W. Bush para imponer legislación que representó el primero de una serie de intentos, que aún continúan, de tomar el control de los servicios militares y de inteligencia de manos del Gobierno y transferir estas funciones y facultades a compañías privadas, de lo que los casos de Halliburton y Bechtel son un mero ejemplo típico, entonces como ahora.
Tras dejar el cargo de secretario de Defensa en 1993, Cheney pasó a asumir la dirigencia de Halliburton. Luego George P. Shultz, que está ligado a la Bechtel, formó el equipo que devendría en el Gobierno de Bush y Cheney de 2001–2006. Cheney se autonombró vicepresidente del Gobierno y controlador del virtual presidente títere George W. Bush hijo. Cheney y su viejo compinche Donald Rumsfeld, en su condición de secretario de Defensa, libraron guerras que las mentiras del primero desencadenaron. Cada vez más y más del poder militar estadounidense y las funciones de inteligencia relacionadas con el sector militar se le entregaron a empresas privadas de la Halliburton, Bechtel y a sus muy bien pagados compinches, en tanto que el verdadero aparato militar de Estados Unidos y sus servicios regulares de inteligencia fueron destripados casi hasta las ruinas.
Sí, éste es un caso de corrupción financiera generalizada que tramó el Gobierno de Bush y Cheney; pero, hay formas peores de corrupción que meramente robarle al público. El uso de semejantes poderes privatizados para torturar, asesinar y fomentar lo que antes se había juzgado como crímenes de lesa humanidad al por mayor, crímenes parecidos a los de los regímenes nazi y de Pinochet, es peor. Esos son los crímenes cuya pista no sólo lleva a la puerta del régimen actual de Bush y Cheney, sino hasta el despacho del Cheney de 1989–1993.
La imagen que enfrentamos hoy con estos acontecimientos vinculados a Cheney, es la de un sistema de “gobierno mundial” (la llamada “globalización”), en el que ejércitos privados y fuerzas de policía privadas secretas, todos empleados por consorcios financieros privados hechos a imagen de Halliburton y Bechtel, ponen en efecto una nueva forma de dictadura mundial, matando a cualquier persona o grupo de personas de quienes no se guste, y haciendo valer leyes arbitrarias diseñadas por burócratas de intereses financieros privados, tal como los nazis pretendían instaurar, de haber ganado Hitler la Segunda Guerra Mundial, un sistema global de dominio internacional de la Waffen SS.
Nadie que alegue ser inteligente y estar bien informado tiene el derecho moral de pretender que ésta no es precisamente la clase de amenaza que representa la camarilla que encubre Cheney y su esposa, y los cómplices londinenses de su esposa. La globalización, una forma de eliminación mundial del Estado nacional soberano, que ya ha avanzado bastante, es un proceso de transferencia del poder, de las naciones soberanas a carteles globales de masas gigantescas de intereses financieros privados, tales como los que son típicos del sistema depredador internacional de los fondos especulativos hoy. En la actualidad los fondos especulativos conformados por consorcios que representan a una colección de intereses financieros privados de todo el planeta engullen, y a menudo desaparecen a toda la industria privada y la inversión pública de naciones en todo el mundo.
La intención es crear un sistema mundial en el que grandes consorcio financieros, que ejercen un poder mayor que el de cualquier gobierno nacional, rijan de hecho al mundo en lugar de los gobiernos. La intención es romper de forma gradual el poder de los gobiernos, y luego usar el primer derrumbe financiero generalizado, acarreado por las políticas vigentes de la propia oligarquía financiera, para establecer un dominio imperial de los acreedores financieros sobre las naciones técnicamente en bancarrota y sus gobiernos. Este sistema imperial se llama “globalización”.
Ésa es hoy la amenaza inmediata a las formas civilizadas de vida, al interior de EU y por todo el mundo.
El enemigo potencial más poderoso de la globalización es el patriotismo. Si las naciones conservan el poder de gobernar y de dictar leyes conforme al principio cristiano universal y afín del bienestar general, el poder de la usura no puede hacer nada ante la justicia de conformidad con la ley natural. Por tanto, como el pueblo de una nación amenazada actuará en tales circunstancias para defender sus derechos, los instrumentos del poder físico del Estado soberano son el adversario mortal más eficaz de cualquier insolencia oligárquico–financiera imperialista que se pretenda. De modo que, lo que Cheney ha venido haciendo, primero como secretario de Defensa y luego a partir de 2001, y aún hoy, es obrar para quitarle al Estado nacional el poder de gobernar y transferirle ese poder de disparar a intereses financieros propiedad e instrumento de la clase financiera imperialista. Por consiguiente, lo que Cheney ha hecho en ese sentido es mucho peor que traición.
Deshagámonos de su cargo en el gobierno, con urgencia, ya, mientras podamos, y restauremos nuevamente las funciones militares, policíacas y de inteligencia de la nación al gobierno constitucional. Démosle marcha atrás de inmediato a toda legislación y otras medidas que perpetúen lo que es la corrupción intrínseca asociada con el legado de las relaciones funcionales entre Cheney, Rumsfeld, George Pratt Shultz, Halliburton y Bechtel.
DECLARACIÓN DE CLAUSURA DE LA EMPRESA DE HALIBURTON
POR LA RESISTENCIA CIVIL PACIFICA
Cd. De México, 13 de marzo de 2007
Nosotros, el pueblo organizado, como lo declaró nuestro Presidente Legítimo Andrés Manuel López Obrador: somos representantes del Gobierno Legítimo.
Por lo tanto, avalando los acuerdos de la Convención Nacional Democrática en materia de la Defensa Energética declaramos clausurada la empresa Halliburton, y a demás beneficiarias de los anti-constitucionales “contratos de servicio múltiple” en la zona de Cantarell y la Cuenca de Burgos, etc.; que son tal y como lo ha denunciado el ex-senador de la República Manuel Bartlet, formas de privatización encubiertas para beneficio de trasnacionales como Betchel, Repsol, Gas Natural, Shell, Texaco, y muchas otras que además financiaron ilegalmente al espurio Felipe Calderón. Estas trasnacionales además pretenden apropiarse de ricos yacimientos de uranio, hierro y petróleo desde Oaxaca hasta Chiapas en lo que llaman “Plan Puebla Panamá”, financiando grupos guerrilleros para-militares que desestabilizan la zona, como lo han denunciado miembros de la APPO y el EZLN.
Estamos aquí además para expresar nuestro solidaridad con Gobiernos y pueblos del mundo y protestar contra estás empresas que financian golpes de Estado contra Afganistán, Irak y ahora contra Irán y que lo mismo quisieran hacer contra Bolivia, Venezuela, Cuba, Ecuador, Brasil y Argentina, etc.
Nosotros el pueblo de México, a unos días de celebrar la nacionalización del petróleo por el Gral. Lázaro Cárdenas en contra de las mismas trasnacionales y grupos de interés oligárquicos extranjeros, extendemos la invitación a la Segunda Asamblea de la Convención Nacional Democrática convocada por nuestro Presidente Legítimo Andrés Manuel López Obrador en Defensa de la Soberanía Energética y la Economía Popular.
Asimismo felicitamos a todos los grupos técnicos e ingenieriles dentro de las paraestatales nacionales por impulsar proyectos de infraestructura para el desarrollo del país en contra del neoliberalismo rapaz que vivimos y que se enmarcan en un Proyecto Alternativo de Nación para el beneficio de todos los mexicanos.
¡UNDIDOS TODO, DIVIDIDOS NADA!
LIGA NACIONAL DE COMITÉS CIUDADANOS EN RESISTENCIA
Confesión de un sicario económico estadounidense
Michael Sondow
John Perkins, ciudadano estadounidense, era un respetado miembro de la comunidad financiera internacional, pero en realidad se dedicaba a operaciones económicas ilícitas en el Tercer Mundo para el gobierno de Estados Unidos.
Acaba de publicarse en Estados Unidos la autobiografía (2) en la que John Perkins detalla cómo ayudó a Washington a estafar a países pobres prestándoles dinero que no podrían devolver para después apoderarse de sus economías. En una reciente entrevista (3) con Amy Goodman, locutora del programa Democracy Now (La democracia ahora) del National Public Radio en Estados Unidos, Perkins confiesa lo que todos sospechan pero nadie ha querido creer. Lo que sigue fue extractado de esa extensa entrevista.
- Explíquenos qué quiere decir sicario económico.
- Básicamente, lo que nos enseñaron a hacer es reforzar el imperio estadounidense. Crear situaciones donde el máximo número de recursos naturales fluyan a este país, a nuestras corporaciones y nuestro gobierno, y en efecto hemos tenido mucho éxito. Construimos el imperio más grande de la historia. Esto se logró durante los últimos cincuenta años, desde la Segunda Guerra Mundial, con muy poca intervención militar. Es sólo en casos como Irak donde lo militar entra como último recurso. Este imperio, a diferencia de cualquier otro de la historia, fue constituido principalmente a través de la manipulación económica, de la estafa, el fraude, la seducción de la gente por nuestra manera de vivir, y a través de operativos económicos. Estuve muy involucrado en todo eso.
- ¿Cómo llegó a eso? ¿Para quién trabajaba?
- Inicialmente fui reclutado, cuando estudiaba negocios en la universidad en los años sesenta, por la National Security Agency (Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos), la organización nacional de espionaje más grande y menos conocida, pero luego trabajé para corporaciones privadas. El primer verdadero sicario económico en los años cincuenta fue Kermit Roosevelt, nieto de Teddy, quien derrocó al gobierno de Irán, un gobierno elegido democráticamente –el gobierno de Mossadegh-, y quien fuera el “hombre del año” de la revista Time. Y tuvo enorme éxito haciendo eso sin derramar sangre, bueno, hubo algo de sangre pero ninguna intervención militar, sólo gastando millones de dólares y reemplazando a Mossadegh por el sha. Entonces nos dimos cuenta de que esta idea del sicario económico era muy buena. El problema fue que Kermit Roosevelt era agente de la CIA. Era un empleado del gobierno. Si lo hubiesen atrapado, nos habríamos encontrado en un lío. Habría sido un escándalo. Entonces allí se tomó la decisión de usar organizaciones como la CIA y la NSA para reclutar potenciales sicarios económicos como yo, y después enviarnos a trabajar para empresas privadas, consultorías, de ingeniería, de construcción para que, si nos agarraban, no hubiera conexión con el gobierno.
- Bien, ahora explíquenos el trabajo que hizo.
- La compañía para la cual trabajé se llamaba Charles T Main, de Boston, Massachussets. Éramos alrededor de dos mil empleados y yo era el economista principal. Terminé teniendo cincuenta personas en mi equipo. Pero mi verdadero trabajo fue el de hacer tratos, dar préstamos a otros países, enormes préstamos, mucho mayores de la que ellos podrían devolver. Una de las condiciones de un préstamo, digamos de unos mil millones de dólares, a un país como Indonesia o Ecuador, era que este país tendría que dar 90 por ciento del préstamo a una empresa estadounidense para construir infraestructura, una Halliburton o Bechtel. Eran grandes. Esas empresas entonces entraron y construyeron un sistema de energía eléctrica o puertos o autopistas, y estos proyectos básicamente servían sólo a algunas de las familias más ricas de esos países. La gente pobre de aquellos países quedaba clavada con esta asombrosa deuda que no podrían devolver. Un país como Ecuador hoy debe destinar más del 50 por ciento de su presupuesto nacional sólo para pagar la deuda. Y no puede hacerlo. Lo tenemo con el agua al cuello. Entonces, cuando queremos más petróleo, vamos a Ecuador y le decimos: "Mire, no puede pagar sus deudas, pues entregue sus bosques amazónicos, que están llenos de petróleo, a nuestras compañías petroleras". Y hoy estamos entrando y destrozando la Amazonia, obligando a Ecuador a entregárnosla porque acumuló tanta deuda. Hacemos un préstamo enorme, la mayor parte del cual vuelve a Estados Unidos, el país queda con la duda más los intereses, y básicamente ellos se convierten en nuestros sirvientes, nuestros esclavos. Es el imperio. No hay que equivocarse. Es un inmenso imperio, y ha sido muy exitoso.
- Usted dice que a causa de sobornos y otras razones no escribió este libro durante mucho tiempo ¿Qué quiere decir? ¿Quién lo sobornó? ¿Qué sobornos aceptó?
- Acepté un soborno de medio millón de dólares en los años noventa para no escribir el libro.
- ¿De?
- De una empresa importante de la construcción.
- ¿Cuál?
- Se llama Stoner Webster. Legalmente, no fue un soborno, fue ... me pagaron como consultor. Todo de acuerdo con la ley. Pero esencialmente no hice nada. Estaba entendido, como expliqué en “Confesiones de una sicario económico”, que cuando acepté el dinero como consultor no tendría que hacer mucho trabajo, sólo no escribir este libro, que en ese momento se llamaba "La conciencia de un sicario económico".
- En su libro usted habla de cómo ayudó a poner en práctica un plan secreto para redirigir miles de millones de petrodólares de Arabia Saudita a la economía de Estados Unidos, y que cimentó la íntima relación entre la familia Saud y sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Explique.
- Fuimos a Arabia Saudita a principios de los años setenta. Sabíamos que Arabia Saudita era la clave para acabar con nuestra dependencia de la OPEP, o para controlar la situación. Arreglamos un trato a través del cual la familia real Saud aceptó reenviar la mayor parte de sus petrodólares a Estados Unidos e invertirlos en bonos del Tesoro. El Departamento del Tesoro usaría los intereses de esos bonos para pagar a empresas estadounidenses que construirían en Arabia Saudita -ciudades, nueva infraestructura-; cosa que hemos hecho. Y la familia Saud aceptó mantener el precio del petróleo dentro de los límites aceptables para nosotros, lo que hicieron todos estos años, y nosotros prometimos mantener a la familia Saud en el poder mientras respetaran el trato, cosa que también hemos hecho, y es una de las razones por las cuales invadimos Irak. Allí, intentamos implantar la misma política que tuvo tanto éxito en Arabia Saudita, pero Saddam Hussein no aceptó. Cuando los sicarios económicos fracasamos en este escenario, viene la próxima etapa que es la que llamamos de los chacales. Los chacales son individuos habilitados por la CIA que entran e intentan fomentar un golpe de Estado o una revolución. Si eso no da resultado emplean asesinatos, o lo intentan. En el caso de Irak, no pudieron llegar a Saddam Hussein. Sus guardaespaldas eran demasiado buenos. Él tenía dobles. No pudimos llegar a él. Entonces la tercera etapa, si los sicarios económicos y los chacales fracasan, son nuestros jóvenes, que enviamos para matar y morir. Que es obviamente lo que ha pasado en Irak.
- ¿Puede explicarnos cómo murió Torrijos?
- Omar Torrijos, el presidente de Panamá. Omar Torrijos había firmado el Tratado del Canal con Carter ... y usted sabe que nuestro Congreso lo ratificó por un solo voto, fue un asunto muy contencioso. Torrijos entonces se adelantó a negociar con los japoneses para construir un canal al nivel del mar. Los japoneses querían financiar y construir un canal al nivel del mar en Panamá. Torrijos habló con ellos de este tema, lo que molestó mucho a la empresa Bechtel, cuyo presidente era George Schutz y su consejero mayor Caspar Weinberger. Cuando echaron a Carter (y ésa es una historia interesante; ver cómo sucedió realmente), cuando perdió las elecciones y entró Reagan con Schutz como secretario de Estado -que venía de Bechtel- y Weinberger -que vino también de Bechtel- como secretario de Defensa, estaban muy enojados con Torrijos. Intentaron convencerlo de renegociar el Tratado del Canal y no hablar con los japoneses. Se negó rotundamente. Era un hombre de principios. Tenía sus problemas, pero era un hombre correcto. Un hombre asombroso, Torrijos. Entonces murió en la caída de un avión en llamas, conectado a una grabadora con explosivos dentro, que ... yo estaba allí, estaba trabajando con él. Sabía que nosotros, los sicarios económicos, habíamos fracasado. Sabía que los chacales se acercaban. Y acto seguido, explotó su avión con una grabadora conteniendo una bomba. No cabe duda de que fue organizado por la CIA y muchos investigadores estadounidenses llegaron a la misma conclusión. Por supuesto, nunca nos enteramos de eso en nuestro país.
- ¿Con qué proximidad trabajó usted con el Banco Mundial?
- Muy, muy de cerca. El Banco Mundial proporciona la mayor parte del dinero que financia a los sicarios económicos, él y el FMI. Pero cuando ocurrió el 11 de setiembre, tuve un cambio de sentimientos. Sabía que tenía que contar esta historia porque lo que pasó el 11 de septiembre es el resultado directo de lo que están haciendo los sicarios económicos. Y la única manera en que vamos a estar seguros otra vez en este país, y en que vamos a sentirnos bien de nosotros mismos, es si usamos estos sistemas que creamos para efectuar cambios positivos en el mundo. Creo sinceramente que podemos hacer eso. Creo que el Banco Mundial y otras instituciones pueden ser recreadas para cumplir su misión original, que es la reconstrucción de las partes del mundo devastadas. Ayudar, genuinamente ayudar a los pobres. Cada día mueren 24 mil personas de hambre. Podemos cambiar eso.
(1) Michael Sondow es periodista y traductor.
(2) Confessions of an Economic Hitman (Confesiones de un sicario económico), San Francisco: Berrett-Koehler, 2004. Todavía no traducido al castellano.
(3) El derecho de reproducción de la entrevista en América Latina ha sido concedido a este periodista por el productor del programa radial.
Causar Una Guerra Con Mentiras: Nada Nuevo En Washington
Por Ruben Arvizu*, 6 Junio 2003
Ruben Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.
"El regimen iraquí posee armas químicas y biológicas. El regimen iraquí está construyendo las instalaciones necesarias para fabricar más armas químicas y biológicas." --Presidente George W. Bush. Rose Garden, 26 de septiembre de 2002.
"Enviar estadounidenses a la batalla es la decisión más difícil que puede tomar un presidente... si se nos obliga a ir a la guerra, lucharemos por una causa justa y a través de medios justos, salvando a los inocentes hasta donde se pueda. Y prevaleceremos. Y si se nos obliga a ir a la guerra, lucharemos con todo el poder y la fuerza de la milicia de los Estados Unidos, y prevaleceremos." --Presidente George W. Bush, Informe a la Nación, enero de 2003.
"Se han sobrepasado los límites de la tolerancia. Después de repetidas amenazas, México ha cruzado la frontera de los Estados Unidos, invadido nuestro territorio y derramado sangre estadounidense sobre tierra estadounidense". --Presidente James Folk, Declaración de Guerra contra México, 11 de mayo de 1846.
La decepción y la traición no es nada nuevo en la política. La confrontación de los hechos en torno a las verdaderas causas de la guerra con Irak me recuerdan los ataques de Abraham Lincoln hacia el presidente Polk y su partido por el origen de la guerra con México. Específicamente, el joven congresista de Illinois exigió, entre otras cosas, "que se le pidiera con todo respeto al presidente de los Estados Unidos que informara a esta Cámara si la zona en donde se había derramado la sangre de nuestros ciudadanos estaba o no dentro del territorio que España entregó a México según el tratado de 1819 ".
Años después, Stephen A. Douglas -candidato que disputó la presidencia a Lincoln, volvió a recordarlo en su campaña para el senado en 1858, al decir que Lincoln se había caracterizado por "ponerse del lado del enemigo común contra su propio país".
Las maniobras de la administración Polk para fabricar un casus belli contra sus vecinos del sur eran numerosas e ingeniosas, aún cuando todavía no se había creado la CIA u otras agencias de "inteligencia".
En 1846, muchas voces de innegable moralidad se hicieron escuchar en oposición a estas tácticas. El expresidente John Quincy Adams hizo una denuncia contra la política ejercida desde hacia tiempo contra México y se atrevió a votar en contra de la guerra mexicana. Semanas antes de su muerte, el Sr. Adams votó a favor de una resolución que promovía la retirada de las tropas de territorio mexicano y la renuncia a todas las declaraciones del costo de la guerra. Por esto, los representantes de la prensa y los funcionarios del gobierno lo acusaron de "traición" y de "ofrecerle asistencia y consuelo al enemigo".
En este caso, podemos comparar los casos de algunas personalidades de nuestra época como Martin Sheen, Susan Sarandon, Michael Moore y los Dixie Chicks, que OSARON expresar su oposición a las agresivas políticas del Sr. Bush. Por este motivo, se les ha hostigado e incluso amenazado de perder su sustento.
Al igual que Adams, muchos otros pensaban que Estados Unidos había puesto a México en una postura defensiva de lo que le pertenecía por derecho. Ulysses S. Grant, el victorioso general de la Guerra Civil y dos veces presidente de Estados Unidos, fue teniente segundo en el "ejército de observación" de Zachary Taylor. Grant pensaba que la avanzada armada en territorio mexicano era "profana". En sus "Memorias Personales", afirma: "hasta la fecha, considero que la guerra mexicana fue una de las más injustas que haya emprendido una nación fuerte contra otra más débil. Es el caso de una república que sigue el mal ejemplo de las monarquías europeas, al no tomar en cuenta la justicia en su deseo por adquirir territorio adicional". Grant también lamenta "no haber tenido el suficiente valor moral para renunciar". Me pregunto si el Secretario Colin Powell alguna vez ha leído las memorias de Grant.
Henry Thoreau hizo su propia protesta contra la guerra rehusándose a pagar un impuesto especial para esa guerra. Pasó una breve temporada en la cárcel y después de que su tía pagó el impuesto, escribió una de las piezas más conocidas de la literatura estadounidense en su cabaña del lago Walden: "Ensayo en
Desobediencia Civil", una obra que ha servido como modelo a pacifistas como Gandhi y Martin Luther King.
En enero de 2003, el presidente Bush declaró solemnemente en su informe a la nación: "Buscamos la paz. Ansiamos la paz. Y a veces, la paz debe defenderse. Un futuro que se vive a merced de terribles amenazas no es paz. Si se nos obliga a ir a la guerra, lucharemos por una causa justa y a través de medios justos, salvando a los inocentes hasta donde se pueda".
El presidente Polk hizo una declaración similar asegurándole al pueblo de México que no tenía nada que temer de las fuerzas invasoras estadounidenses, pues éstas estaban ahí para "protegerlo y ayudarlo a deshacerse de su mal gobierno". Desde luego, nunca mencionó su enorme codicia por adquirir territorio mexicano.
En 1847, las fuerzas estadounidenses comandadas por el general Winfield Scott bombardearon y destruyeron el puerto de Veracruz. Durante esta batalla, un joven capitán, Robert E. Lee, otra personalidad de la Guerra Civil, escribió en una de sus cartas: "El fuego era increíble y los disparos de nuestra batería eran constantes y regulares, tan hermosos en su vuelo y tan destructivos en su caída. Fue horrible. Mi corazón sangraba por los habitantes. Los soldados no me preocupaban mucho, pero era terrible pensar en las mujeres y en los niños". (Biiografía de Robert Lee por el general Fitzhugh Lee). Vaya "protección y ayuda" del presidente Polk.
En 1848, el gran abolicionista William Jay escribió uno de los libros más críticos relativos a este injusto conflicto. En "Review of the Mexican War" (Repaso de la Guerra Mexicana), Jay asevera: "Se nos ha enseñado a repicar las campanas y a iluminar nuestras ventanas y a encender fuegos artificiales para manifestar nuestra alegría, cuando hemos escuchado que nuestras tropas han causado gran ruina, destrucción, miseria y muerte sobre un pueblo que jamás nos hizo daño, que jamás disparó un tiro en nuestra tierra y que era completamente incapaz de planear una ofensiva en nuestra contra".
La guerra con Irak todavía no termina. Soldados estadounidenses siguen muriendo casi cada semana en la nación árabe ocupada. Han muerto miles de hombres, mujeres y niños iraquís inocentes. Muy efectiva la protección de vidas inocentes del presidente Bush.
El negocio del petróleo y el otorgamiento de lucrativos contratos para la reconstrucción de Irak al círculo interno de compañías relacionadas con los altos funcionarios de esta administración impregnan el ambiente con un aroma de sospecha.
La posibilidad de que el Senado lleve a cabo una investigación para determinar si el pueblo estadounidense y el mundo entero fueron engañados en lo que George Bush arrogantemente ha llamado "la primera guerra del siglo XXI" podría llevar a un enjuiciamiento político y a una completa deshonra.
Al gobierno mexicano que permitiera la inversión extranjera en el sector energético; con todo respeto al presidente de Estados Unidos, le decimos que debe de consultar, revisar la Constitución de nuestra República, en la Constitución del país es muy claro que el petróleo es de la Nación.
El petróleo ni siquiera es del gobierno, el petróleo es de todo el pueblo y no vamos a permitir que se entregue el petróleo a particulares, ni a nacionales ni a extranjeros, porque entonces si, Carmen, nuestro país no tendría futuro.
Hoy día, de cada peso del presupuesto nacional, 40 centavos provienen de los ingresos petroleros, si entregamos el petróleo a particulares ¿cómo vamos a integrar nuestro presupuesto, cómo vamos a financiar la educación pública, la salud, el desarrollo?
Además hay algo muy sencillo de entender, el petróleo es un gran negocio, el petróleo es el mejor negocio del mundo. Rockefeller decía:"el petróleo es el mejor negocio del mundo y el segundo mejor negocio del mundo es el petróleo mal administrado"; es decir, el petróleo es negocio, extraer un barril de petróleo cuesta tres dólares, se vende en 58 dólares, porque no se le paga renta a la naturaleza y eso es lo que preocupa, eso es lo que nos preocupa, porque es un recurso no renovable y no se está cuidando.
Pero, ese negocio lo queremos para todos los mexicanos, no queremos que ese negocio pase a unas cuantas manos, no lo vamos a permitir, porque eso no nos lo perdonarían ni siquiera nuestros hijos.
LAROUCHE LLAMA A COALISIÒN BIPARTIDISTA A DESTITUIR A CHENEY Y BUSH DE INMEDIATO
Ejércitos privados, pueblos cautivos
por Lyndon H. LaRouche
21 de marzo de 2006.
El Gobierno del presidente George W. Bush que dirige Cheney, aprovechó la oportunidad creada por el momento aterrador de la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre para intentar de imponer un calco de la forma de dictadura que se le otorgó al régimen de Adolfo Hitler con la quema del Parlamento alemán, el Reichstag, que organizó Hermann Göring. La intentona la encabezó el vicepresidente Dick Cheney la misma noche del ataque, para introducir formas de dictadura que se habían preparado con antelación a ese incidente aterrador. Esas medidas no datan de la toma de posesión de George W. Bush hijo como Presidente de EU en enero de 2001. Esto representó medidas que ya se habían puesto en marcha en 1991 desde el despacho del entonces secretario de Defensa Dick Cheney, durante la presidencia de George H.W. Bush.
Las propuestas que Cheney presentó la noche del 11 de septiembre de 2001 no fueron del todo exitosas. Aunque entonces no se impusieron elementos importantes del plan de dictadura dispuesto, se dieron pasos significativos en dirección a la tiranía con la ley Patriota y medidas relacionadas. Desde entonces, ha habido resistencia a tales medidas entre republicanos destacados y también demócratas; pero la corrosión de los derechos humanos constitucionales ha continuado, paso a paso, sin cesar.
En resumen, como Jeffrey Steinberg detalla estos hechos en el informe adjunto, Cheney aprovechó su posición anterior como secretario de Defensa del presidente George H.W. Bush para imponer legislación que representó el primero de una serie de intentos, que aún continúan, de tomar el control de los servicios militares y de inteligencia de manos del Gobierno y transferir estas funciones y facultades a compañías privadas, de lo que los casos de Halliburton y Bechtel son un mero ejemplo típico, entonces como ahora.
Tras dejar el cargo de secretario de Defensa en 1993, Cheney pasó a asumir la dirigencia de Halliburton. Luego George P. Shultz, que está ligado a la Bechtel, formó el equipo que devendría en el Gobierno de Bush y Cheney de 2001–2006. Cheney se autonombró vicepresidente del Gobierno y controlador del virtual presidente títere George W. Bush hijo. Cheney y su viejo compinche Donald Rumsfeld, en su condición de secretario de Defensa, libraron guerras que las mentiras del primero desencadenaron. Cada vez más y más del poder militar estadounidense y las funciones de inteligencia relacionadas con el sector militar se le entregaron a empresas privadas de la Halliburton, Bechtel y a sus muy bien pagados compinches, en tanto que el verdadero aparato militar de Estados Unidos y sus servicios regulares de inteligencia fueron destripados casi hasta las ruinas.
Sí, éste es un caso de corrupción financiera generalizada que tramó el Gobierno de Bush y Cheney; pero, hay formas peores de corrupción que meramente robarle al público. El uso de semejantes poderes privatizados para torturar, asesinar y fomentar lo que antes se había juzgado como crímenes de lesa humanidad al por mayor, crímenes parecidos a los de los regímenes nazi y de Pinochet, es peor. Esos son los crímenes cuya pista no sólo lleva a la puerta del régimen actual de Bush y Cheney, sino hasta el despacho del Cheney de 1989–1993.
La imagen que enfrentamos hoy con estos acontecimientos vinculados a Cheney, es la de un sistema de “gobierno mundial” (la llamada “globalización”), en el que ejércitos privados y fuerzas de policía privadas secretas, todos empleados por consorcios financieros privados hechos a imagen de Halliburton y Bechtel, ponen en efecto una nueva forma de dictadura mundial, matando a cualquier persona o grupo de personas de quienes no se guste, y haciendo valer leyes arbitrarias diseñadas por burócratas de intereses financieros privados, tal como los nazis pretendían instaurar, de haber ganado Hitler la Segunda Guerra Mundial, un sistema global de dominio internacional de la Waffen SS.
Nadie que alegue ser inteligente y estar bien informado tiene el derecho moral de pretender que ésta no es precisamente la clase de amenaza que representa la camarilla que encubre Cheney y su esposa, y los cómplices londinenses de su esposa. La globalización, una forma de eliminación mundial del Estado nacional soberano, que ya ha avanzado bastante, es un proceso de transferencia del poder, de las naciones soberanas a carteles globales de masas gigantescas de intereses financieros privados, tales como los que son típicos del sistema depredador internacional de los fondos especulativos hoy. En la actualidad los fondos especulativos conformados por consorcios que representan a una colección de intereses financieros privados de todo el planeta engullen, y a menudo desaparecen a toda la industria privada y la inversión pública de naciones en todo el mundo.
La intención es crear un sistema mundial en el que grandes consorcio financieros, que ejercen un poder mayor que el de cualquier gobierno nacional, rijan de hecho al mundo en lugar de los gobiernos. La intención es romper de forma gradual el poder de los gobiernos, y luego usar el primer derrumbe financiero generalizado, acarreado por las políticas vigentes de la propia oligarquía financiera, para establecer un dominio imperial de los acreedores financieros sobre las naciones técnicamente en bancarrota y sus gobiernos. Este sistema imperial se llama “globalización”.
Ésa es hoy la amenaza inmediata a las formas civilizadas de vida, al interior de EU y por todo el mundo.
El enemigo potencial más poderoso de la globalización es el patriotismo. Si las naciones conservan el poder de gobernar y de dictar leyes conforme al principio cristiano universal y afín del bienestar general, el poder de la usura no puede hacer nada ante la justicia de conformidad con la ley natural. Por tanto, como el pueblo de una nación amenazada actuará en tales circunstancias para defender sus derechos, los instrumentos del poder físico del Estado soberano son el adversario mortal más eficaz de cualquier insolencia oligárquico–financiera imperialista que se pretenda. De modo que, lo que Cheney ha venido haciendo, primero como secretario de Defensa y luego a partir de 2001, y aún hoy, es obrar para quitarle al Estado nacional el poder de gobernar y transferirle ese poder de disparar a intereses financieros propiedad e instrumento de la clase financiera imperialista. Por consiguiente, lo que Cheney ha hecho en ese sentido es mucho peor que traición.
Deshagámonos de su cargo en el gobierno, con urgencia, ya, mientras podamos, y restauremos nuevamente las funciones militares, policíacas y de inteligencia de la nación al gobierno constitucional. Démosle marcha atrás de inmediato a toda legislación y otras medidas que perpetúen lo que es la corrupción intrínseca asociada con el legado de las relaciones funcionales entre Cheney, Rumsfeld, George Pratt Shultz, Halliburton y Bechtel.
DECLARACIÓN DE CLAUSURA DE LA EMPRESA DE HALIBURTON
POR LA RESISTENCIA CIVIL PACIFICA
Cd. De México, 13 de marzo de 2007
Nosotros, el pueblo organizado, como lo declaró nuestro Presidente Legítimo Andrés Manuel López Obrador: somos representantes del Gobierno Legítimo.
Por lo tanto, avalando los acuerdos de la Convención Nacional Democrática en materia de la Defensa Energética declaramos clausurada la empresa Halliburton, y a demás beneficiarias de los anti-constitucionales “contratos de servicio múltiple” en la zona de Cantarell y la Cuenca de Burgos, etc.; que son tal y como lo ha denunciado el ex-senador de la República Manuel Bartlet, formas de privatización encubiertas para beneficio de trasnacionales como Betchel, Repsol, Gas Natural, Shell, Texaco, y muchas otras que además financiaron ilegalmente al espurio Felipe Calderón. Estas trasnacionales además pretenden apropiarse de ricos yacimientos de uranio, hierro y petróleo desde Oaxaca hasta Chiapas en lo que llaman “Plan Puebla Panamá”, financiando grupos guerrilleros para-militares que desestabilizan la zona, como lo han denunciado miembros de la APPO y el EZLN.
Estamos aquí además para expresar nuestro solidaridad con Gobiernos y pueblos del mundo y protestar contra estás empresas que financian golpes de Estado contra Afganistán, Irak y ahora contra Irán y que lo mismo quisieran hacer contra Bolivia, Venezuela, Cuba, Ecuador, Brasil y Argentina, etc.
Nosotros el pueblo de México, a unos días de celebrar la nacionalización del petróleo por el Gral. Lázaro Cárdenas en contra de las mismas trasnacionales y grupos de interés oligárquicos extranjeros, extendemos la invitación a la Segunda Asamblea de la Convención Nacional Democrática convocada por nuestro Presidente Legítimo Andrés Manuel López Obrador en Defensa de la Soberanía Energética y la Economía Popular.
Asimismo felicitamos a todos los grupos técnicos e ingenieriles dentro de las paraestatales nacionales por impulsar proyectos de infraestructura para el desarrollo del país en contra del neoliberalismo rapaz que vivimos y que se enmarcan en un Proyecto Alternativo de Nación para el beneficio de todos los mexicanos.
¡UNDIDOS TODO, DIVIDIDOS NADA!
LIGA NACIONAL DE COMITÉS CIUDADANOS EN RESISTENCIA
Confesión de un sicario económico estadounidense
Michael Sondow
John Perkins, ciudadano estadounidense, era un respetado miembro de la comunidad financiera internacional, pero en realidad se dedicaba a operaciones económicas ilícitas en el Tercer Mundo para el gobierno de Estados Unidos.
Acaba de publicarse en Estados Unidos la autobiografía (2) en la que John Perkins detalla cómo ayudó a Washington a estafar a países pobres prestándoles dinero que no podrían devolver para después apoderarse de sus economías. En una reciente entrevista (3) con Amy Goodman, locutora del programa Democracy Now (La democracia ahora) del National Public Radio en Estados Unidos, Perkins confiesa lo que todos sospechan pero nadie ha querido creer. Lo que sigue fue extractado de esa extensa entrevista.
- Explíquenos qué quiere decir sicario económico.
- Básicamente, lo que nos enseñaron a hacer es reforzar el imperio estadounidense. Crear situaciones donde el máximo número de recursos naturales fluyan a este país, a nuestras corporaciones y nuestro gobierno, y en efecto hemos tenido mucho éxito. Construimos el imperio más grande de la historia. Esto se logró durante los últimos cincuenta años, desde la Segunda Guerra Mundial, con muy poca intervención militar. Es sólo en casos como Irak donde lo militar entra como último recurso. Este imperio, a diferencia de cualquier otro de la historia, fue constituido principalmente a través de la manipulación económica, de la estafa, el fraude, la seducción de la gente por nuestra manera de vivir, y a través de operativos económicos. Estuve muy involucrado en todo eso.
- ¿Cómo llegó a eso? ¿Para quién trabajaba?
- Inicialmente fui reclutado, cuando estudiaba negocios en la universidad en los años sesenta, por la National Security Agency (Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos), la organización nacional de espionaje más grande y menos conocida, pero luego trabajé para corporaciones privadas. El primer verdadero sicario económico en los años cincuenta fue Kermit Roosevelt, nieto de Teddy, quien derrocó al gobierno de Irán, un gobierno elegido democráticamente –el gobierno de Mossadegh-, y quien fuera el “hombre del año” de la revista Time. Y tuvo enorme éxito haciendo eso sin derramar sangre, bueno, hubo algo de sangre pero ninguna intervención militar, sólo gastando millones de dólares y reemplazando a Mossadegh por el sha. Entonces nos dimos cuenta de que esta idea del sicario económico era muy buena. El problema fue que Kermit Roosevelt era agente de la CIA. Era un empleado del gobierno. Si lo hubiesen atrapado, nos habríamos encontrado en un lío. Habría sido un escándalo. Entonces allí se tomó la decisión de usar organizaciones como la CIA y la NSA para reclutar potenciales sicarios económicos como yo, y después enviarnos a trabajar para empresas privadas, consultorías, de ingeniería, de construcción para que, si nos agarraban, no hubiera conexión con el gobierno.
- Bien, ahora explíquenos el trabajo que hizo.
- La compañía para la cual trabajé se llamaba Charles T Main, de Boston, Massachussets. Éramos alrededor de dos mil empleados y yo era el economista principal. Terminé teniendo cincuenta personas en mi equipo. Pero mi verdadero trabajo fue el de hacer tratos, dar préstamos a otros países, enormes préstamos, mucho mayores de la que ellos podrían devolver. Una de las condiciones de un préstamo, digamos de unos mil millones de dólares, a un país como Indonesia o Ecuador, era que este país tendría que dar 90 por ciento del préstamo a una empresa estadounidense para construir infraestructura, una Halliburton o Bechtel. Eran grandes. Esas empresas entonces entraron y construyeron un sistema de energía eléctrica o puertos o autopistas, y estos proyectos básicamente servían sólo a algunas de las familias más ricas de esos países. La gente pobre de aquellos países quedaba clavada con esta asombrosa deuda que no podrían devolver. Un país como Ecuador hoy debe destinar más del 50 por ciento de su presupuesto nacional sólo para pagar la deuda. Y no puede hacerlo. Lo tenemo con el agua al cuello. Entonces, cuando queremos más petróleo, vamos a Ecuador y le decimos: "Mire, no puede pagar sus deudas, pues entregue sus bosques amazónicos, que están llenos de petróleo, a nuestras compañías petroleras". Y hoy estamos entrando y destrozando la Amazonia, obligando a Ecuador a entregárnosla porque acumuló tanta deuda. Hacemos un préstamo enorme, la mayor parte del cual vuelve a Estados Unidos, el país queda con la duda más los intereses, y básicamente ellos se convierten en nuestros sirvientes, nuestros esclavos. Es el imperio. No hay que equivocarse. Es un inmenso imperio, y ha sido muy exitoso.
- Usted dice que a causa de sobornos y otras razones no escribió este libro durante mucho tiempo ¿Qué quiere decir? ¿Quién lo sobornó? ¿Qué sobornos aceptó?
- Acepté un soborno de medio millón de dólares en los años noventa para no escribir el libro.
- ¿De?
- De una empresa importante de la construcción.
- ¿Cuál?
- Se llama Stoner Webster. Legalmente, no fue un soborno, fue ... me pagaron como consultor. Todo de acuerdo con la ley. Pero esencialmente no hice nada. Estaba entendido, como expliqué en “Confesiones de una sicario económico”, que cuando acepté el dinero como consultor no tendría que hacer mucho trabajo, sólo no escribir este libro, que en ese momento se llamaba "La conciencia de un sicario económico".
- En su libro usted habla de cómo ayudó a poner en práctica un plan secreto para redirigir miles de millones de petrodólares de Arabia Saudita a la economía de Estados Unidos, y que cimentó la íntima relación entre la familia Saud y sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Explique.
- Fuimos a Arabia Saudita a principios de los años setenta. Sabíamos que Arabia Saudita era la clave para acabar con nuestra dependencia de la OPEP, o para controlar la situación. Arreglamos un trato a través del cual la familia real Saud aceptó reenviar la mayor parte de sus petrodólares a Estados Unidos e invertirlos en bonos del Tesoro. El Departamento del Tesoro usaría los intereses de esos bonos para pagar a empresas estadounidenses que construirían en Arabia Saudita -ciudades, nueva infraestructura-; cosa que hemos hecho. Y la familia Saud aceptó mantener el precio del petróleo dentro de los límites aceptables para nosotros, lo que hicieron todos estos años, y nosotros prometimos mantener a la familia Saud en el poder mientras respetaran el trato, cosa que también hemos hecho, y es una de las razones por las cuales invadimos Irak. Allí, intentamos implantar la misma política que tuvo tanto éxito en Arabia Saudita, pero Saddam Hussein no aceptó. Cuando los sicarios económicos fracasamos en este escenario, viene la próxima etapa que es la que llamamos de los chacales. Los chacales son individuos habilitados por la CIA que entran e intentan fomentar un golpe de Estado o una revolución. Si eso no da resultado emplean asesinatos, o lo intentan. En el caso de Irak, no pudieron llegar a Saddam Hussein. Sus guardaespaldas eran demasiado buenos. Él tenía dobles. No pudimos llegar a él. Entonces la tercera etapa, si los sicarios económicos y los chacales fracasan, son nuestros jóvenes, que enviamos para matar y morir. Que es obviamente lo que ha pasado en Irak.
- ¿Puede explicarnos cómo murió Torrijos?
- Omar Torrijos, el presidente de Panamá. Omar Torrijos había firmado el Tratado del Canal con Carter ... y usted sabe que nuestro Congreso lo ratificó por un solo voto, fue un asunto muy contencioso. Torrijos entonces se adelantó a negociar con los japoneses para construir un canal al nivel del mar. Los japoneses querían financiar y construir un canal al nivel del mar en Panamá. Torrijos habló con ellos de este tema, lo que molestó mucho a la empresa Bechtel, cuyo presidente era George Schutz y su consejero mayor Caspar Weinberger. Cuando echaron a Carter (y ésa es una historia interesante; ver cómo sucedió realmente), cuando perdió las elecciones y entró Reagan con Schutz como secretario de Estado -que venía de Bechtel- y Weinberger -que vino también de Bechtel- como secretario de Defensa, estaban muy enojados con Torrijos. Intentaron convencerlo de renegociar el Tratado del Canal y no hablar con los japoneses. Se negó rotundamente. Era un hombre de principios. Tenía sus problemas, pero era un hombre correcto. Un hombre asombroso, Torrijos. Entonces murió en la caída de un avión en llamas, conectado a una grabadora con explosivos dentro, que ... yo estaba allí, estaba trabajando con él. Sabía que nosotros, los sicarios económicos, habíamos fracasado. Sabía que los chacales se acercaban. Y acto seguido, explotó su avión con una grabadora conteniendo una bomba. No cabe duda de que fue organizado por la CIA y muchos investigadores estadounidenses llegaron a la misma conclusión. Por supuesto, nunca nos enteramos de eso en nuestro país.
- ¿Con qué proximidad trabajó usted con el Banco Mundial?
- Muy, muy de cerca. El Banco Mundial proporciona la mayor parte del dinero que financia a los sicarios económicos, él y el FMI. Pero cuando ocurrió el 11 de setiembre, tuve un cambio de sentimientos. Sabía que tenía que contar esta historia porque lo que pasó el 11 de septiembre es el resultado directo de lo que están haciendo los sicarios económicos. Y la única manera en que vamos a estar seguros otra vez en este país, y en que vamos a sentirnos bien de nosotros mismos, es si usamos estos sistemas que creamos para efectuar cambios positivos en el mundo. Creo sinceramente que podemos hacer eso. Creo que el Banco Mundial y otras instituciones pueden ser recreadas para cumplir su misión original, que es la reconstrucción de las partes del mundo devastadas. Ayudar, genuinamente ayudar a los pobres. Cada día mueren 24 mil personas de hambre. Podemos cambiar eso.
(1) Michael Sondow es periodista y traductor.
(2) Confessions of an Economic Hitman (Confesiones de un sicario económico), San Francisco: Berrett-Koehler, 2004. Todavía no traducido al castellano.
(3) El derecho de reproducción de la entrevista en América Latina ha sido concedido a este periodista por el productor del programa radial.
Causar Una Guerra Con Mentiras: Nada Nuevo En Washington
Por Ruben Arvizu*, 6 Junio 2003
Ruben Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.
"El regimen iraquí posee armas químicas y biológicas. El regimen iraquí está construyendo las instalaciones necesarias para fabricar más armas químicas y biológicas." --Presidente George W. Bush. Rose Garden, 26 de septiembre de 2002.
"Enviar estadounidenses a la batalla es la decisión más difícil que puede tomar un presidente... si se nos obliga a ir a la guerra, lucharemos por una causa justa y a través de medios justos, salvando a los inocentes hasta donde se pueda. Y prevaleceremos. Y si se nos obliga a ir a la guerra, lucharemos con todo el poder y la fuerza de la milicia de los Estados Unidos, y prevaleceremos." --Presidente George W. Bush, Informe a la Nación, enero de 2003.
"Se han sobrepasado los límites de la tolerancia. Después de repetidas amenazas, México ha cruzado la frontera de los Estados Unidos, invadido nuestro territorio y derramado sangre estadounidense sobre tierra estadounidense". --Presidente James Folk, Declaración de Guerra contra México, 11 de mayo de 1846.
La decepción y la traición no es nada nuevo en la política. La confrontación de los hechos en torno a las verdaderas causas de la guerra con Irak me recuerdan los ataques de Abraham Lincoln hacia el presidente Polk y su partido por el origen de la guerra con México. Específicamente, el joven congresista de Illinois exigió, entre otras cosas, "que se le pidiera con todo respeto al presidente de los Estados Unidos que informara a esta Cámara si la zona en donde se había derramado la sangre de nuestros ciudadanos estaba o no dentro del territorio que España entregó a México según el tratado de 1819 ".
Años después, Stephen A. Douglas -candidato que disputó la presidencia a Lincoln, volvió a recordarlo en su campaña para el senado en 1858, al decir que Lincoln se había caracterizado por "ponerse del lado del enemigo común contra su propio país".
Las maniobras de la administración Polk para fabricar un casus belli contra sus vecinos del sur eran numerosas e ingeniosas, aún cuando todavía no se había creado la CIA u otras agencias de "inteligencia".
En 1846, muchas voces de innegable moralidad se hicieron escuchar en oposición a estas tácticas. El expresidente John Quincy Adams hizo una denuncia contra la política ejercida desde hacia tiempo contra México y se atrevió a votar en contra de la guerra mexicana. Semanas antes de su muerte, el Sr. Adams votó a favor de una resolución que promovía la retirada de las tropas de territorio mexicano y la renuncia a todas las declaraciones del costo de la guerra. Por esto, los representantes de la prensa y los funcionarios del gobierno lo acusaron de "traición" y de "ofrecerle asistencia y consuelo al enemigo".
En este caso, podemos comparar los casos de algunas personalidades de nuestra época como Martin Sheen, Susan Sarandon, Michael Moore y los Dixie Chicks, que OSARON expresar su oposición a las agresivas políticas del Sr. Bush. Por este motivo, se les ha hostigado e incluso amenazado de perder su sustento.
Al igual que Adams, muchos otros pensaban que Estados Unidos había puesto a México en una postura defensiva de lo que le pertenecía por derecho. Ulysses S. Grant, el victorioso general de la Guerra Civil y dos veces presidente de Estados Unidos, fue teniente segundo en el "ejército de observación" de Zachary Taylor. Grant pensaba que la avanzada armada en territorio mexicano era "profana". En sus "Memorias Personales", afirma: "hasta la fecha, considero que la guerra mexicana fue una de las más injustas que haya emprendido una nación fuerte contra otra más débil. Es el caso de una república que sigue el mal ejemplo de las monarquías europeas, al no tomar en cuenta la justicia en su deseo por adquirir territorio adicional". Grant también lamenta "no haber tenido el suficiente valor moral para renunciar". Me pregunto si el Secretario Colin Powell alguna vez ha leído las memorias de Grant.
Henry Thoreau hizo su propia protesta contra la guerra rehusándose a pagar un impuesto especial para esa guerra. Pasó una breve temporada en la cárcel y después de que su tía pagó el impuesto, escribió una de las piezas más conocidas de la literatura estadounidense en su cabaña del lago Walden: "Ensayo en
Desobediencia Civil", una obra que ha servido como modelo a pacifistas como Gandhi y Martin Luther King.
En enero de 2003, el presidente Bush declaró solemnemente en su informe a la nación: "Buscamos la paz. Ansiamos la paz. Y a veces, la paz debe defenderse. Un futuro que se vive a merced de terribles amenazas no es paz. Si se nos obliga a ir a la guerra, lucharemos por una causa justa y a través de medios justos, salvando a los inocentes hasta donde se pueda".
El presidente Polk hizo una declaración similar asegurándole al pueblo de México que no tenía nada que temer de las fuerzas invasoras estadounidenses, pues éstas estaban ahí para "protegerlo y ayudarlo a deshacerse de su mal gobierno". Desde luego, nunca mencionó su enorme codicia por adquirir territorio mexicano.
En 1847, las fuerzas estadounidenses comandadas por el general Winfield Scott bombardearon y destruyeron el puerto de Veracruz. Durante esta batalla, un joven capitán, Robert E. Lee, otra personalidad de la Guerra Civil, escribió en una de sus cartas: "El fuego era increíble y los disparos de nuestra batería eran constantes y regulares, tan hermosos en su vuelo y tan destructivos en su caída. Fue horrible. Mi corazón sangraba por los habitantes. Los soldados no me preocupaban mucho, pero era terrible pensar en las mujeres y en los niños". (Biiografía de Robert Lee por el general Fitzhugh Lee). Vaya "protección y ayuda" del presidente Polk.
En 1848, el gran abolicionista William Jay escribió uno de los libros más críticos relativos a este injusto conflicto. En "Review of the Mexican War" (Repaso de la Guerra Mexicana), Jay asevera: "Se nos ha enseñado a repicar las campanas y a iluminar nuestras ventanas y a encender fuegos artificiales para manifestar nuestra alegría, cuando hemos escuchado que nuestras tropas han causado gran ruina, destrucción, miseria y muerte sobre un pueblo que jamás nos hizo daño, que jamás disparó un tiro en nuestra tierra y que era completamente incapaz de planear una ofensiva en nuestra contra".
La guerra con Irak todavía no termina. Soldados estadounidenses siguen muriendo casi cada semana en la nación árabe ocupada. Han muerto miles de hombres, mujeres y niños iraquís inocentes. Muy efectiva la protección de vidas inocentes del presidente Bush.
El negocio del petróleo y el otorgamiento de lucrativos contratos para la reconstrucción de Irak al círculo interno de compañías relacionadas con los altos funcionarios de esta administración impregnan el ambiente con un aroma de sospecha.
La posibilidad de que el Senado lleve a cabo una investigación para determinar si el pueblo estadounidense y el mundo entero fueron engañados en lo que George Bush arrogantemente ha llamado "la primera guerra del siglo XXI" podría llevar a un enjuiciamiento político y a una completa deshonra.
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