Por cuarta ocasión en menos de tres semanas y ante la negativa de Ebrard a acompañarlo en la séptima gira de trabajo que realizó por el Distrito Federal, el inquilino principal de Los Pinos reincidió en un discurso catastrofista en el tema del drenaje profundo y el inminente peligro de una gravísima inundación del Centro Histórico, supuestamente por el desvío de los recursos asignados para mantenimiento y ampliación. También le angustian todos los asuntos del medio ambiente de la capital.
El discurso consentido de Calderón tiene un divulgador ineficaz en José Luis Luege Tamargo. En su desproporcionado activismo político, el ingeniero químico metalúrgico confunde su fracasada conducción del Partido Acción Nacional capitalino con la dirección de la Comisión Nacional del Agua, igual que como secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales del foxismo en agonía, situaba a Río Bravo, Tamaulipas, en Valle de Bravo, estado de México.
La peligrosa espiral declarativa de Calderón Hinojosa omite que a él no le corresponde hacer denuncias o críticas políticas a otros niveles de gobierno y poderes de la Unión, sino ejercer las atribuciones constitucionales y que son las mayores que se otorgan a un ciudadano. Olvida también que el 1 de diciembre de 2006 juró ante el Congreso de la Unión “actuar mirando en todo por el bien y la prosperidad de la nación”.
La ansiada fotografía para mostrar que Ebrard reconoce al titular del Ejecutivo federal, todo
La campaña de Felipe de Jesús Calderón, el PAN, el dupolio televisivo, el grupo de Elba Esther Gordillo Morales y el oligopolio radiofónico contra el Gobierno del Distrito Federal, pareciera corresponder más a la urgencia gubernamental de quitarse de encima la creciente presión de la opinión pública y parte de la publicada por los 205 millones de dólares confiscados a Zhenli Ye Gong y los presuntos vínculos con el financiamiento de la campaña presidencial panista.
La comedia de equívocos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Procuraduría General de la República y Javier Lozano Alarcón -quien presumiblemente viajó a Nueva York para aprender a conjugar el verbo negociar- multiplicaron los alcances del chinogate.
Por la misma incompetencia y falta de oficio de gobierno, se anuncia que al Centro de Investigación y Seguridad Nacional le quitarán las tareas de contrainteligencia, tras la reaparición del Ejército Popular Revolucionario que los agarró en Babia y justamente en territorios bastiones de las derechas gobernantes. Como bien sabe Guillermo Valdés Castellanos una cosa es hacer encuestas desde GEA-ISA al gusto del cliente y otra ser “hombre de todas las confianzas “ del michoacano.
Ante el creciente enredo y los desatinos, el grupo gobernante sólo atina a llamar a Dick Morris para tapar con propaganda negra los escándalos e incompetencias, también la falta de resultados en siete meses y medio.
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