Hola a todos, aquí les envío este artículo sobre lo que sucedió en Zitácuaro. Carlos.
Doscientos años no han sido suficientes para lograr la independencia.
El periodo colonial se prolongó por tres siglos y llevamos dos en el intento de revertirlo. Ya conseguimos contar con un país propio que se rige por una constitución autónoma. Tenemos fronteras, nos incluye la ONU, mandamos embajadores y llevamos a cabo relaciones de intercambio comercial y cultural con el resto del mundo. Nos cuadramos ante la bandera y nos comportamos respetuosos al escuchar las notas o al cantar el himno nacional. Festejamos las fiestas patrias. Hacemos de todo lo que suponemos refleja el espíritu de lo mexicano y lo plasmamos en el arte, en los ritos y prácticas que forman la costumbre y la tradición. Todo esto hemos acumulado y conservado a lo largo de la historia, sin embargo, nada de lo mencionado se come o nos sirve para techar nuestra casa y darnos abrigo. La miseria acompaña a la mayoría desde el principio. La ruptura con el dominio español no independizó al pueblo del hambre y la esclavitud. Los pobres continuaron explotados y sometidos. Estalló por esta causa, cien años después, una revolución. Se luchó, se triunfó y fueron dictadas nuevas leyes. Fue necesario comenzar prácticamente de nuevo. Al costo de empeñar el destino de varias generaciones. La deuda se multiplicó al ritmo de la desigualdad y la miseria. Aún así, el país avanzó al paso de sus instituciones, pero al costo de la soberanía. Hasta que nuevamente pasó a otras manos y es preciso iniciar otra lucha por la independencia. De hecho, ya ha comenzado en varios rincones de la patria y aunque no rujan aún los cañones, ni se enfrenten abiertamente los ejércitos, la arena política se agota.
Hace doscientos años, nuestros compatriotas procuraban tener un país propio, sin la tutela europea que durante trescientos años, había impuesto en estas tierras el capricho de conquistadores, clérigos, reyes con su descendencia, inquisidores, mercaderes, hacendados y aventureros de toda laya.
Los espontáneos libertadores enfrentaron juicios sumarios, traiciones y persecuciones que muchas veces desembocaban en torturas y asesinatos del más cruel sadismo. Su sacrificio sirvió para que se construyera una casa que diera cabida a todos, principalmente a los desposeídos. De todas formas éstos quedaron fuera. Han sido expulsados literalmente a servir a otros amos fuera del territorio. Los Hidalgo, Allende, López Rayón, Morelos, Guerrero y tantos más, si bien consiguieron lo mismo que otros pueblos que se transformaron en repúblicas latinoamericanas, dejaron sus vidas sin lograr ver consumado en hechos su ideal y lo que es más triste aún: todavía no se logra la independencia.
Pese a que existe un acta que se firmó tras de ser derrotados los colonizadores en los campos de batalla y finalmente expulsados del último bastión en San Juan de Ulúa en 1823 y no obstante que han transcurrido casi dos siglos de haberse resuelto esta independencia, los mexicanos no podemos decir que el país es nuestro, aunque lo llevemos a cuestas. Sabemos que quienes comparten el privilegio de poseerlo pertenecen a unas cuantas familias nativas y otras tantas de origen extranjero. A muy pocos les corresponde figurar como los que "mueven el pandero" o "llevan la sartén por el mango". Se trata de una minoría que no llega al 3 por ciento. Del resto, alrededor de cincuenta millones viven una situación similar a la que tuvieron los que no les quedó otro camino que tomar las armas en 1810 y después en 1910. El producto del trabajo, los ahorros, (incluido el fondo para el retiro) los recursos naturales, las comunicaciones y hasta el tiempo libre, tienen etiqueta donde aparece una firma extranjera o un presta nombre. ¿De qué o de quién podemos declararnos independientes en estos días que se acercan a 2010?º
Con este clima que se percibe en el país es más sencillo imaginar la angustia que vivieron los luchadores insurgentes. La valentía de sus decisión les llevó a la horca o al paredón y muchos más dejaron su sangre regada entre la maleza o sobre el polvo de los caminos, al ser atravesados sus cuerpos con fragmentos de artillería o por los tajos de las espadas y lanzas de la caballería realista. Las balas de los cañones hacían saltar sus miembros en pedazos, mas no lograban apagar el incendio libertario que envolvía a la Nueva España para convertirla en otra cosa inventaba por el criollismo, ya bastante cansado de la opresión monárquica, déspota y tirana con propios y extraños, cruel hasta la infamia, con los distintos de raza. Esta guerra, con sus escaramuzas y emboscadas, tuvo principalmente como escenarios las agrestes zonas y villas de lo que se conoce como el Bajío, las sierras de Michoacán y Guerrero, más la parte occidental, donde el "Amo Torres" hizo par con Hidalgo y tomó la plaza de Guadalajara para entregarla al jefe de supremo del Ejército de las Américas, el ex cura de Dolores, quien después de una vida de cultivar la mente en el campo del conocimiento, ya como párroco, ya como rector del Colegio de San Nicolás hacia 1786 en Valladolid, la entregó a una causa común del más elevado beneficio.
Uno de los primeros golpes que recibió el movimiento insurgente terminó con la vida del iniciador y varios dirigentes cuyas cabezas fueron exhibidas por años en las cuatro esquinas de la Alóndiga de Granaditas en la ciudad de Guanajuato. A saber; el generalísimo Hidalgo y los capitanes Allende, Aldama y Abasolo.
La insurgencia se quedó sin líderes y sin rumbo, en tanto que Ignacio López Rayón puso en práctica un plan en la villa de Zitácuaro, Michoacán. Llevó a efecto una reunión con los principales dirigentes del movimiento, donde se formuló y conformó la Suprema Junta Nacional Americana. Se determinó ahí mismo, instalar un gobierno nacional americano el 19 de agosto de 1811, a través de una Junta Suprema que organizara los ejércitos y la defensa contra el poderío español y llevara a efecto la conducción de una sociedad libre de dicha influencia monárquica. En su inicio, este organismo independiente quedó conformado por las vocalías de Ignacio López Rayón, José María Liceaga y José Sixto Verduzco. En 1812 se integra José María Morelos en la cuarta vocalía, quien había manifestado la intensión de extender los acuerdos de la Junta a las tierras que estaban bajo su control militar. En 1813 se eligió a José María Murguía y Galardi como quinto vocal.
Resultó todo un acierto militar y político de parte de Ignacio López Rayón, la elección de Zitácuaro como centro de operaciones al reiniciar la lucha. Junto con sus hermanos, Francisco, Ramón y Rafael, Ignacio logró la adherencia de otros alzados que comandaban fuerzas guerrilleras como Osorno (Zacatlán), Muñíz (Tacámbaro), Albino García (en el Bajío) y José María Morelos que combatía en Guerrero. Con gran despliegue de disciplina y determinación, Ignacio López Rayón tomó la ciudad de Zacatecas el 15 de abril de 1811 y el 22 de junio siguiente acabó con el ejército realista que dirigía el coronel Miguel Emparán. Tales victorias insurgentes le hicieron madurar la idea de instalar un gobierno liberal provisional por medio de la Suprema Junta, lo cual es considerado como el primer peldaño de la historia de la conquista de nuestra libertad.
El homenaje
Este año, el ayuntamiento de Zitácuaro reunió a varias personas para llevar a cabo actividades culturales, cívicas y deportivas, para recordar este hecho histórico que tiene la trascendencia de ser el germen del gobierno independiente y soberano que imaginaron los prohombres dirigentes de la insurgencia.
Agosto es mes de lluvia y así ha de ver sido el 19 de agosto de 1811. Los nublados cubren la mayor parte del cielo que se muestra gris aunque luminoso. Atravesamos el corazón del antiguo reino de los purépechas. Es recóndito, escarpado y húmedo. Tapizado de árboles que lo vuelven una selva que de pronto despejan los lagos. Por todas partes se elevan viejos cráteres extintos y otros que todavía desprenden vapores por medio de grietas donde se abre paso el agua hirviente que surge de la roca. Enormidad de bosque y montañas que forman laberintos cerrados por millones de troncos y el manto de maleza que cubre las cañadas. El idioma en que están escritos los nombres de los pueblos dice que se trata de otro mundo, una distinta nación con su pasado conservado para sí misma. Se utilizan troncos para construir las casas, trojes con techos de tejamanil y algunas con muros de adobe y piedra. En Michoacán abundan los ríos y en esta región del estado fluyen multiplicándose y descendiendo de la sierra hasta desembocar en los lagos, como el mágico lago de Pátzcuaro. Con razón se buscó luchar aquí, donde conocer es sinónimo de sobrevivir. Cientos de escondites y fuentes de abastecimiento de víveres. Barrancos ideales para emboscar y perderse entre el bosque tupido. Picos elevados para observar los movimientos del enemigo y clima húmedo y frío para desalentarlo. Zitácuaro se rodea de esta naturaleza y se esconde muy profundamente en la sierra michoacana. Los caminos de hoy son sinuosos y en la época de la insurgencia ha de ver sido todo un desafío transitar entre lodazales o nubes de polvo, según la época del año. Los Aztecas jamás pudieron contra estas condiciones y de esta manera los purépechas se mantuvieron libres y dueños de su territorio, hasta que inició la conquista que desterró en gran medida su cultura. El último caltzonzin fue torturado por la gente de Nuño Beltrán de Guzmán y con su alma se fue también la raíz cultural de un pueblo milenario.
Tuvo que ser esta fuerza en cierto sentido superior la que finalmente ahogara a las razas de la antigua América. Paradójicamente sucede ahora algo semejante y nuevamente un poder insensible, totalmente ciego y sordo ante los reclamos mayoritarios, amenaza con asfixiar a una nación donde se ha desarrollado un pueblo que tiene la historia como ejemplo de que sabe defenderse o morir en el intento.
Nos fuimos hacia Zitácuaro porque quisimos estar presentes en esta conmemoración y para tener el placer de saludar a los amigos como César Hernández, director de República 16, el maestro José Leo López Plasencia, el colega periodista Bulmaro Ruiz Vera, el poeta Adalberto Ruíz Saviñón y la invaluable e incansable transformadora social y abogada que defiende las causas de la república, Hilda Venegas Negrete.
Tuvimos una charla entre nosotros y un grupo de ciudadanos de este municipio, interesados todos ellos en el tema de la libertad de expresión. La gente se muestra preocupada por el control mediático que envuelve los acontecimientos para que se difundan de manera tergiversada o para que de plano se pierdan en la invisibilidad y el aquí no pasa nada que suelen montar los monopolios de los medios de comunicación.
El diputado federal por el PRD, Mario Vallejo Estévez, ofreció una comida para un grupo de colaboradores y visitantes. Se le vio contento y seguro del trabajo que realiza su grupo político donde es notoria la participación de jóvenes. Tiene buenas ideas para su proyecto y es evidente que es conocedor de las problemáticas de la región y su mejor credencial es la pertenencia a grupos progresistas liberales que buscan recomponer el rumbo del país por medio de la unión y el triunfo de la izquierda. Ahí estuvimos conviviendo en familia, respirando la fresca altitud. En un acto previo a este encuentro se vio a Carlos Monsiváis, quien articuló un discurso que dio cuenta con bastante nitidez acerca de los acontecimientos que tuvieron lugar en la secuencia insurgente. Eligió hablar desde la mirada y las voces de los autores del himno nacional y los poetas Pellicer y López Velarde. Textos que reflejan la evolución ideológica, conceptual y mística de la patria. De los victoriosos clarines y el dedo de Dios, se pasó a la abundancia rica, bulliciosa y suave.
No faltaron los acarreados, por supuesto. Finalmente gobierna el PRI en Zitácuaro y la práctica es parte de sus entrañas políticas. Incluso apareció un enviado de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, presidente, por dudoso porcentaje, de un porcentaje aún más dudoso de mexicanos que votaron por él, real y ficticiamente. El PRIAN es capaz de esto y mucho más y los michoacanos son capaces de iniciar movimientos que cambien el rumbo del país.
Hasta pronto en este espacio de diálogo comunitario.
Carlos A. Villa
26 agosto 2007
19 de agosto no se olvida
Etiquetas:
Historia de México,
Memoria Histórica
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