27 agosto 2007

SÍNTESIS DE IMPACTOS DE LA TORRE DEL BICENTENARIO

Algunos impactos sociales y ambientales.
Primera estimación.
En Molino del Rey, vieja colonia de clase media junto a colonias muy caras, como: Lomas de Virreyes, Lomas de Chapultepec, Los Morales, Sección Alameda y Polanco Chapultepec:

1. Aumento del valor de los terrenos y las rentas: entre cinco y diez veces antes de cinco años, según el caso.
2. Despoblamiento de la colonia: cerca de la mitad de los residentes actuales abandonarán la colonia antes de cinco años.
3.

4. Cambio en el uso del suelo: aumenta en esta colonia entre diez y treinta veces las nuevas superficies (nuevas torres) para oficinas y servicios antes de cinco años. Densidad del tráfico en vialidades cercanas:
5. Aumento en el flujo de vehículos entre cinco y diez veces antes de cinco años. Nuevas vialidades elevadas y subterráneas y de cajones de estacionamiento: entre diez y veinte veces más de los actuales en cinco años
6. Disparo en los costos de la seguridad: entre cinco y diez veces más en cinco años.
7. Escalamiento en el número e intensidad de los apagones, incendios, explosiones, atentados y accidentes mayores.
8.

9. Consumo de agua y producción de aguas negras: aumento entre diez y treinta veces en cinco años. Producción de humos, olores y polvo: aumento entre diez y treinta veces en cinco años.
10. Producción de basura y residuos peligrosos: aumento entre diez y treinta veces en cinco años.
11. Producción de ruido: aumento entre tres y cinco veces en cinco años.
12.

Elevación del costo de la vida en la colonia: entre tres y cinco veces en cinco años.

En Lomas de Virreyes, Lomas de Chapultepec, Los Morales, Sección Alameda y Polanco Chapultepec de sentirán impactos similares, pero en menor medida, salvo en ciertos casos en lo que pueden ser iguales a Molino del Rey.

LA TORRE DEL BICENTENARIO: "BOMBA QUE EXPLOTA EN CAMARA LENTA"
Primera Parte.

Con la mira puesta en la explotación de la fabulosa cantera inmobiliaria que representa la colonia Molino del Rey, un viejo barrio de clase media de la Ciudad de México incrustado en una de las zonas urbanas más caras de México, el Arq. Gamboa de Buen, antiguo funcionario público y el Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, lanzan el proyecto de la Torre del Bicentenario de 70 pisos y 6500 cajones de estacionamiento subterráneo, bajo algunas áreas verdes de Chapultepec. Flanqueada por una muralla de torres de entre 20 y 30 pisos sobre Periférico Norte; por la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec; por la opulenta colonia Las Lomas de Chapultepec y contigua a uno de los tramos de mayor relevancia inmobiliaria de la avenida más emblemática en esta ciudad: tramo Fuente de Petróleos - Auditorio Nacional del Paseo de la Reforma, y cercana a una de las vialidades de mayor importancia: el Periférico Norte, y junto a la ciclopista del poniente, esta vieja colonia ofrece una oportunidad inmejorable en México, para hacer un gran negocio con la construcción de una enorme torre.

Las grandes torres o rascacielos se construyen habitualmente en zonas donde ya existen torres o rascacielos de parecida o menor altura y en especial, donde es posible conseguir terrenos cerca de esas zonas al menor precio posible, como es el caso de los viejos barrios que tienen pequeños propietarios, generalmente no muy jóvenes o no muy expertos en la venta de propiedades. Los viejos barrios junto o cerca de barrios caros constituyen un gran botín para los negocios inmobiliarios del gran capital, especialmente en la construcción de mega torres o rascacielos, edificaciones que imponen un rápido aumento en el valor de las propiedades del área urbana donde se construyen y que atraen nuevas inversiones públicas o privadas en su cercanía, lo que eleva aún más su valor inmobiliario. Se trata de edificaciones que explotan con gran eficacia el micro entorno urbano que les rodea y el presupuesto de la ciudad: consiguen enormes rendimientos inmobiliarios a costa de expulsar o deportar a la población de los barrios en su cercanía, como ha sido el caso en el Centro Histórico y en el Paseo de la Reforma y, también, a costa de los equilibrios urbanos, sociales y ambientales de la ciudad. Por esta combinación de barrio viejo junto a barrios caros - Molino del Rey resulta ideal para los inversionistas de esta torre.

El rápido aumento en el valor de las propiedades del área, atrae la construcción de nuevas torres o grandes edificaciones de servicios o comercios en pocos años. El valor de las propiedades aumenta cinco o diez veces antes de diez años. El huracán inmobiliario se retroalimenta acelerando la expulsión de la vivienda y fomentando la construcción de nuevas edificaciones y vialidades gigantescas en el área : ejes viales, distribuidores viales, segundos pisos y grandes túneles. Se deporta con gran eficacia a los residentes económicamente vulnerables o con menos arraigo que son la mayoría: puede desaparecer la mayor parte de ellos en menos de cinco años; el despoblamiento de la zona dispara la inseguridad, la producción de "vacíos nocturnos", basura, humos, olores, ruidos, sumideros, fauna nociva y proliferan los bares, guaruras, alarmas, antros, patrullas, balaceras, giros negros, atentados, congestionamientos, grandes concentraciones de personas, explosiones, incendios, accidentes mayores, entre otros aspectos degenerativos de la ciudad. La muralla de grandes torres avanzará sobre el Bosque de Chapultepec, hacia la montaña rusa y sobre la zona residencial de Las Lomas.

El gigantismo que pronto caracteriza a la zona exige un uso excesivo de transporte urbano, en particular del automóvil; colosales estacionamientos se construyen en el área, para crear colosales congestionamientos en las horas de máxima circulación. La tecnoburocracia que trabaja en estas grandes torres detesta el ambiente generado por estos lugares inhumanos, por lo que habitualmente reside en suburbios muy alejados de ellas: se dispara la pendularidad urbana: aumentan sin cesar los tiempos y las distancias promedio diarias del transporte urbano que llega a más de cuatro horas diarias. Por estas mega edificaciones, la ciudad se satura de grandes vialidades, trenes suburbanos y millones de autos. Habrá un gran estacionamiento con autos apenas en movimiento, por muchas horas del día, en el segundo, tercero y cuarto piso de las grandes vialidades que se construirán para que más de diez mil autos lleguen por la mañana y salgan por la tarde del mismo sitio. El presupuesto de la ciudad se pone al servicio de los propietarios de esta grandes torres. Atraer inversiones es la consigna, no importa que el resultado neto resulte desastroso para la ciudad en su conjunto. La "creación de empleos" es la treta que facilita este turbio negocio: no se crean realmente sino empleos canibalísticos: empleo que come empleo. La divisa de negocios de los grandes desarrolladores está mas viva que nunca ¡Construir para Destruir! ¡ Destruir para Construir! Negocio redondo.
Miguel Valencia

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