24 agosto 2007

Televisión:

FLORENCE TOUSSAINT
El sexenio pasado se discutió la posibilidad de que existiera una tercera cadena de televisión en el país. La supuesta ruptura del monopolio que representaba Televisa, al aparecer TV Azteca, se convirtió en pocos años en un oligopolio en lo económico, y un monopolio por lo que hace a los contenidos. La competencia requerida de manera formal en el esquema del liberalismo, no existía.
Por un instante, la quiebra de Canal 40 abrió esa opción, pero sólo por un instante. En el momento en que NBC-General Motors, a través de Telemundo, planteó su ingreso, los dos grandes consorcios se opusieron radicalmente. Y la concesión de Manuel Moreno Valle fue engullida por Azteca, con la complicidad del Estado. Por tanto, el 40 ya no plantea alternativa alguna.
El expresidente Fox buscó cerrarle la puerta a la diversidad televisiva, primero limitando la presencia de los medios públicos. A ningún funcionario se le ocurrió que la tercera cadena podría ser pública, bien ampliando el número de repetidoras de los canales 11 o 22 o poniendo al aire uno nuevo. Segundo, el gobierno de Fox se opuso a cualquier iniciativa privada que no estuviese en la línea ideológica del conservadurismo panista. Así pues, su empresario favorito, Olegario Vázquez Raña, se lanzó a la caza de medios. Compró al quebrado periódico Excélsior, se asoció con el radiofónico Grupo Imagen y de ahí saltó sobre la presa codiciada: un canal abierto, con salida en el Distrito Federal. ¿Que no habría tercera cadena? Al menos en el nombre con que bautizó a la señal 28, ésta existe.
No se trata solamente de un acto de soberbia, sino de una manera de ser. Grupo lmagen tiene dos radiodifusoras en la capital del país en FM y 59 afiliadas (según Fred Cantú) o 20 propias y 70 afiliadas en toda la República (según su página en internet). Canal 28 es una réplica, más o menos exacta del Grupo Imagen. Los noticiarios principales están a cargo de Pedro Ferriz de Con, quien a partir de las 6:45 de la mañana conduce un noticiario que dura cuatro horas, en Radio Imagen. Otros segmentos informativos son conducidos por Adela Micha, Guillermo Ortega, Jorge Fernández Menéndez, que a su vez tienen espacio en la radio. Emisiones de polémica, editoriales, comentarios han sido encargados a periodistas de Excélsior. Así se cierra el círculo. La fortuna de este grupo es enorme. Posee entre sus activos a los hospitales Angeles, a los hoteles Camino Real y al Grupo Financiero Multivalores.

Los ingresos actuales de Canal 28 provienen de tres fuentes: los anunciantes que han generado las radiodifusoras; los otros miembros del grupo: hospitales y hoteles, y finalmente la nada pequeña tajada que le otorga el gobierno federal. A lo largo de la programación se pueden ver las campañas de autoelogio de la Sedesol, la Secretaría del Medio Ambiente, el Poder Judicial de la Federación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Senado de la República. Su recurrencia es tal que no es posible considerar que sean inserciones gratuitas en el escasísimo 1.2% al que tiene derecho el Estado. Y si así fuera, sería necesario que RTC nos mostrara el monitoreo.
La oferta programática del Canal 28 no parece aportar a la diversidad de opciones recreativas. Lo que no es periodístico, pues este sector le corresponde a la producción propia del canal, es importado. La mayoría constituida por series estadounidenses, algunas accesibles a través del satélite o del cable. Una especie de telenovelas románticas, otras policíacas con grandes dosis de violencia, de adolescentes y de familias problema. También han comprado títulos a la televisión española: comedias prescindibles.
Desde que el PAN asumió el poder en 2000, el cuadrante ha involucionado. Los monopolios crecen, lo público se privatiza, las opciones se reducen y las nuevas tecnologías sirven a los mismos poderes.
PROCESO 1607/ 19 de agosto de 2007, pág 65-66

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