El 24 de enero de 2007, como parte del Seminario Construyendo las Culturas Políticas Otras que realiza el Centro de Estudios Crítico Sociales Nuestra América, se realizó una sesión cuyo propósito era aproximarse a la importancia de la epistemología para la lucha social.
El encuentro arrancó formulándose una pregunta que resultó crucial para todo el desarrollo de la actividad: ¿por qué los organizadores del seminario incluyeron el tema de epistemología en un seminario que habla de cultura y de política? Otra manera de plantear la pregunta fue: ¿De qué manera o para qué necesitamos a la epistemología quienes estamos interesados en la participación política y en los problemas de nuestras organizaciones?
Sea esta una posible respuesta.
Quienes participamos en los diversos colectivos y diferentes proyectos de los movimientos sociales (sea en México o en cualquier otro país) podemos plantearnos como objeto de problematización la conciencia. Esto podría formularse de manera simple así: ¿participamos en movimientos sociales porque tenemos conciencia, o tenemos conciencia porque participamos en los movimientos sociales?
Pero, ¿de qué conciencia hablamos? ¿Es acaso de la conciencia política ? ¿O será la conciencia de clase? Sin dejar de reconocer el papel que han jugado las conciencias política y de clase, aquí estamos hablando de la conciencia histórica.
La conciencia histórica tiene una estrecha relación con el conocimiento, con la construcción de conocimiento, con el acto de conocer. Hay quienes asocian epistemología con conocimiento y éste exclusivamente con los procesos y operaciones de orden psicológico que conllevan al aprendizaje. Esa parte es importante, fundamental, pero no es ese aspecto el que ahora estamos recuperando como objeto de la discusión.
Conocer, construir conocimiento demanda la construcción de un locus (¿desde dónde conozco? ¿desde dónde enuncio? ¿desde dónde hablo?), la construcción de posturas (¿por qué quiero conocer?), la construcción de horizontes (¿hacia dónde se conoce?), la construcción de sentidos (¿para qué quiero conocer?).
Locus, posturas, horizontes y sentidos son construcciones que contribuyen a construir de conciencia histórica entendida como la capacidad de pensar la realidad en la que existimos o en la que nos colocamos; como articulación conceptual de planos y dimensiones de esas realidades; como espíritu indomable que construye lo viable (porque lo hace posible); como voluntad y capacidad de hacer; como necesidad de estar con otros (sujetos en relación); como resorte potenciador de sujetos.
En dicha sesión se planteó que "… si no construimos un pensamiento sobre lo que vivimos y padecemos, más aún, si lo que vivimos y padecemos lo definimos en función de exigencias conceptuales que sólo reproducen el orden social vigente y no van más allá, no piensan en la utopía respecto del momento histórico, significa que estamos organizando no solamente nuestro pensamiento sino el conocimiento mediante esquemas que no son los adecuados a las realidades que se quieren conocer." Conforme a esta idea tendríamos que preguntarnos muy seriamente si lo que hacemos al conocer y al participar no es la reproducción de lo vigente, de lo dado, de lo determinado. Y eso es lo que pretende hacer la conciencia histórica.
También se afirmó que "Conocer es saber, hacer es comprender… Precisamente de eso trata la liberación: de fomentar, catalizar, enseñar a comprender y a cambiar la vida y las condiciones en que se da la vida. Saber por qué aceptamos o rechazamos tales condiciones, lo que se puede hacer si gozamos de la libertad para hacer, decir y pensar sin ser excluidos, silenciados, castigados, torturados o asesinados por eso." De acuerdo, pero ¿qué es saber? ¿qué es comprender? Una idea todavía presente en algunos colectivos y movimientos es que saber significa creer lo que dicen los que sí saben. Y lo pueden decir en una charla o por escrito porque ellos sí saben . Entonces, si se les cree, también se sabe. El único requisito es creer.
Otra creencia es que comprender significa: a) asimilar la teoría, y b) descifrar la realidad conforme a una u otra teoría ya existente.
Las nociones mencionadas de saber y comprender pueden servir para algo, pero no para potenciar a lo sujetos que (por indignación o por conciencia) se proponen transformar la realidad que piensan.
Otro aspecto que confiere importancia a la discusión sobre epistemología al seno de los movimientos sociales es la tendencia a considerar los parámetros enunciados acerca de un problema, como los únicos posibles. Es lo que se llama pensamiento parametralizado. Y entre nosotros parece abundar. Ejemplo de ello es el uso de algunos conceptos como unidad, o al pensar las formas organizativas.
El concepto de unidad resulta un parámetro porque todavía existen quienes piensan que existe un sujeto, el sujeto. Así, reducen sujeto, camino, estrategia, voluntad y verdad a lo único. Todo lo demás es descalificado como equivocación, mentira, oportunismo y adverso.
El sujeto, para ellos, puede ser el proletariado, o el indígena, o el profesor, o las mujeres, o los marginados en las ciudades, o los trabajadores desocupados, o… Desde esa lógica predican que el indígena y el campesino DEBEN proletarizarse. También hay quienes dicen que los sectores no indígenas DEBEN indianizarse. En cualquiera de los casos, sólo es uno el sujeto y los demás deben subordinarse, o desaparecer por su cuenta, o ser eliminados.
Si nada más hay un sujeto, entonces nada más un proyecto es el verdaderamente revolucionario y consecuente. No hay cabida para ningún otro color, ningún otro sabor, ningún otro aroma. La sociedad estaría dividida en dos espacios (el de arriba y el de abajo) y sólo uno es el bueno (el de abajo). Todos lo que no firmen ni marchen con los de abajo, no tienen porque ser vistos ni oídos.
Es frecuente hallar, o ser parte de, polémicas que se limitan a tratar de establecer quién tiene la razón sobre uno u otro asunto. Y entonces los acuerdos y los trabajos conjuntos se estancan, o se vuelven irrealizables. Y se conforman con lanzar llamados de unidad al vacío. Algo así como: " llamamos al Subcomandante y al Presidente Legítimo a ..."
Desde esa colocación, el llamado a la unidad tiene como trasfondo el mensaje de que hay que subordinarse a alguien, al mero bueno, a ese uno establecido a priori.
La unidad como consigna empieza entonces a operar como negación de la diversidad y como instrumento para acallar (sometiendo) a los otros , como ocurrió el domingo 4 de mayo del presente año en el auditorio del SME durante la clausura del IV Diálogo Nacional cuando cientos de personas gritaban desaforadamente ¡¡UNIDAD, UNIDAD!! para evitar que hablara un participante que quería exponer sus razones para oponerse a un enunciado de la declaración final del evento.
Otra expresión de pensamiento parametralizado está presente al pensar las formas de organización de los colectivos, proyectos y movimientos. En su momento muchos quisieron tener su propio campamento llamado Aguascalientes; también trataron de imitar el campamento La Realidad; luego surgieron Caracoles por diferentes partes del país; en menor medida pero también se intentó tímidamente reproducir el esquema de la Policía Comunitaria; más recientemente se promueven las Asambleas Populares y finalmente se pretende reproducir en todo México los Diálogos... Lo que lleva a preguntarnos: ¿y la creatividad del pensamiento? ¿y las condiciones específicas de existencia y lucha cuándo son tomados en cuenta? La propia Convención Nacional Democrática de la Resistencia Civil y Pacífica tuvo que usar nombres medio nuevos para arropar prácticas viejas.
Por eso resulta crucial identificar el conjunto de parámetros con los que nos hacemos presentes en los colectivos, movimientos y eventos que pretenden ser constructores de nuevas realidades. Identificar para criticar. Critica para develar y negar dialécticamente con el pensamiento y las prácticas.
Una conclusión es que la práctica transformadora de la realidad incluye la construcción de conocimiento, y que esto es responsabilidad de cada sujeto (personal y/o colectivo) participante en los movimientos sociales. El ¡Ya Basta! planteado hace 13 años incluyó, desde entonces, dejar de esperar que otros piensen y nos digan lo que debemos hacer.
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07 febrero 2007
Conciencia Histórica
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