Desaparecido

GABRIEL GOMEZ CAÑA, POR ULTIMA VEZ SE LE VIO EL SABADO 25 DE MARZO PASADO, A LAS 11:30 DE LA NOCHE

GABRIEL GOMEZ CAÑA, POR ULTIMA VEZ SE LE VIO EL SABADO 25 DE MARZO PASADO,  A LAS 11:30 DE LA NOCHE Orizaba, Veracruz.- Llevaba una playera negra, pantalon de mezclilla, es de complexion delgado y piel morena...Es militante del Frente Popular Revolucionario y activista de Organizaciones Sociales.

10 febrero 2007

¡Son los votos, estupido!

Juvenal González González

10/02/07

Como los políticos nunca creen lo que dicen,

se sorprenden cuando alguien sí lo cree.

Charles de Gaulle



Cuenta la anécdota (amiga chismosa de la Mónica) que, en 1992 cuando Bill Clinton se quebraba el coco para encontrar la fórmula que le permitiera derrotar a Bush padre, quien fortalecido con su "triunfo" en la "guerra del golfo" y la invasión a Kuwait, se disponía a cumplir lo que llaman el "periodo lógico" de ocho años en el poder, el saxofonista escuchó una vocecilla (dice un pajarito que fue James Carville, uno de sus estrategas de campaña) que le alertó: "¡Es la economía, estúpido!". Entonces Clinton basó su campaña en los temas económicos (recesión, desempleo, etc.) y le pegó un baile a papa Bush.



La frasecita se hizo famosa y se incorporó a la jerga política contemporánea, desde entonces se usa metafóricamente para describir imágenes y situaciones semejantes.



Acontecimientos de los últimos días han puesto a prueba nuestra capacidad de discernimiento. No me diga que no sintió ñañaras al ver juntos y felices a Felipe Calderón y "la maestra", informando de su acuerdo para resolver la crisis educativa del país y unos días después leer en La Jornada que: "La primera encuesta realizada a 60 mil maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para conocer su opinión sobre las prácticas gremiales, reveló que 98 por ciento cree que la principal prioridad de sus dirigentes ­encabezados por Elba Esther Gordillo­ es enriquecerse y tener poder; 97 por ciento no conoce ningún informe sobre rendición de cuentas, y 87 por ciento piensa que sus cuotas se las quedan los líderes o se utilizan para comprar voluntades".



Por su parte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) nos hizo ver la urgencia de modificar el modelo educativo en todos los niveles, pues los estudiantes de México ocupan el último lugar en matemáticas, lectura y ciencias entre los países miembros.



En la otra esquina, para no desentonar, se dio a conocer la santa alianza entre la coalición que apoyó al Peje y Ana Rosa Payán, para pelear la gobernatura de Yucatán, cuna de Felipe Carrillo Puerto, fundador del Partido Socialista del Sureste y hoy bastión imbatible de la derecha reaccionaria.



Pero no se me haga el sorprendido con estas contorsiones y travestismos políticos, desde marzo del año pasado Alvaro Delgado reportó en Proceso que el presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel Espino, visitó a "la maestra" en su propio departamento de Polanco para planear su estrategia política en Puebla. En su primera conferencia de prensa desde la casa de campaña de Felipe Calderón y acompañado por Camilo Mouriño, Espino dijo que la reunión obedeció a que "el PAN postuló a Rafael Moreno Valle como candidato a senador y es público que él es una persona allegada a Gordillo".



Así que tampoco debería asombrarse demasiado con el amasiato repentino entre la Payán y la coalición del PRD. No es la primera, ni será la última machincuepa de los extraños personajes de la farándula política. Tampoco es novedoso que oportunistas de toda laya se desgarren las vestimentas y pongan cara de ofendidos. Vea lo que le escribe el inmaculado Carlos Alazraki a la yucateca: "Ahora resulta que el agua y el aceite se llevan muy bien...Ahora resulta que la ultraderecha es lo mismo que la ultraizquierda...Y ahora resulta que siendo una militante panista ejemplar… ya eres la candidata a gobernadora de Yucatán por los partidos de la izquierda...O sea, de los partidos que fueron de tus peores enemigos...¡¡¡Vaya cinismo¡¡¡". Y Carlitos salió coriendo al baño a limpiarse la sangrante boca.



Y por si le faltara leña a la hoguera, aquí en Milenio se publicó el domingo pasado un acalambrante artículo de Carlos Salinas, donde le pone un certero rejón a la política exterior de México. Llama a recuperar su presencia en la región, perdida en los dos sexenios anteriores, y restaurar la añeja relación de amistad y respeto con Cuba.



El maestro Pepe Carreño reseña en La Crónica, con su acreditado lenguaje claro y directo, como frente a la "pluralidad de reacciones" suscitadas por el artículo de Salinas, "parecieron empeñadas en sobresalir —y en sobreponerse en la agenda de la semana— las sobre-reacciones de los ex secretarios de Relaciones Exteriores de los ex presidentes Vicente Fox y Ernesto Zedillo, respectivamente, Jorge Castañeda y Rosario Green".



Por pudor debieron mantener prudente silencio, sobre todo Castañeda, cuyas sandeces llevaron a la bancarrota la diplomacia mexicana. Dice Muñoz Ledo que la diplomacia sirve para hacer amigos, pero "el güerito" de eso no sabe ni entiende. Y allí anda, aunque usted no lo crea, difundiendo la peregrina tesis de un diabólico complot Salinas-PRI-PRD, para entrampar al buenazo de Calderón.



El responsable del ya clásico numerito "comes y te vas", insiste en que México siga siendo el patiño de Bush haciéndole el trabajo sucio en la región. Calderón sabrá si elige ese camino, profundizando el aislamiento de México en Latinoamérica, o retoma los principios de la solidaridad, autodeterminación y no intervención, aunque los yupis se pongan azules del coraje.



Bien dice otro Carlos, el sempiterno Monsi, "toda la clase política de México padece de analfabetismo moral", por eso andan del tingo al tango en la búsqueda del ansiado hueso. Y cuando uno quiere encontrarle sentido programático, ideológico, ético e histórico a sus acciones, acaba perdido en el espacio.



En esas andaba cuando mi angelito de la guarda dulce compañía, seguramente inspirado en aquel otro clásico de "no se hagan bolas", vino a decirme al oído: "¡Son los votos, estúpido!".

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