Las falacias (mentiras)
La reforma es insuficiente, inconsistente y contradictoria.
Quizá por ello el régimen opera una estrategia de
manipulación y engaño. Son muchas sus falacias y sensibles
sus factores críticos:
P rimer falacia.
La reforma resolverá la situación
financiera del I SSSTE y mejorará sus seguros. Los
argumentos para justificar la reforma a la Ley del ISSSTE son
los mismos que el gobierno desplegó cuando impulsó la
llamada Ley Zedillo, que modificó en 1994 el régimen de
pensiones y jubilaciones del IMSS y que entró en vigor en
julio de 1997. Entonces se dijo que con esa reforma se
resolverían los principales problemas financieros de ese
Instituto. Al cabo de diez años, la situación es aún más grave.
El problema central de esa reforma es que no se concibió ni
se diseñó como una reforma de Estado en materia de
seguridad social, sino como un paliativo, con beneficiarios
directos en los principales circuitos financieros del país. Fue
una reforma que ligó a grupos económicos, en detrimento del
bienestar de millones de trabajadores.
Segunda falacia.
Es una reforma que beneficiará a
los trabajadores al servicios del Estado. Falso. La nueva
ley afectará a los poco más de 2.2 millones de trabajadores al
servicio del Estado, que junto con sus familiares representan
un universo superior a los diez millones de derechoahbientes.
Tercera falacia.
El I SSSTE está en quiebra técnica.
Falso. La reforma tiene inconsistencias que resultan ofensivas
para el sentido común. El argumento con el que ahora se
impulsa el fast track no es otro que el de la quiebra técnica
del ISSSTE, un recurso retórico que el gobierno ha explotado
sistemáticamente. El artículo 177 de la actual ley de este
Instituto señala que: “Si llegare a ocurrir en cualquier tiempo
que los recursos del Instituto no bastaren para cumplir con las
obligaciones a su cargo establecidas por la Ley, el déficit que
hubiese, será cubierto por las dependencias y entidades en la
proporción que a cada una corresponda”. En buen español
esto quiere decir que el gobierno federal resarcirá todo déficit
que el ISSSTE registre en sus cuentas y seguros, es decir, a
menos que el gobierno federal se declare en quiebra, también
quebraría el ISSSTE.
Cuarta falacia.
Las cuentas individuales de los
trabajadores serán administradas por una afore
pública. Falso. Serán administradas por el Pensionissste sólo
durante tres años, después pasarán a las Afores privadas. El
Pensionissste tendrá un corto ciclo de vida: (tres años). Al
cabo de dicho periodo el seguro de retiro de cada trabajador
pasará al control de grupos financieros privados, con lo que el
principal beneficiario de la reforma será, otra vez, el sector de
voraces participantes del circuito financiero.
Quinta falacia.
El P ensionissste cobrará
comisiones bajas. Falso. La reforma a la ley del ISSSTE
establece que las comisiones que cobrará el llamado
pensionissste serán el promedio de las que cobran las afores
privadas, “…lo cual resulta totalmente en contra de los
trabajadores ya que el promedio de las comisiones que
cobran las AFORES siempre será más alto que la comisión
más baja que se cobra, y resulta absurdo e ineficiente que
una ‘afore que será pública’ y exclusivamente para
trabajadores del estado, tome como referencia para el cobro
de sus comisiones, el promedio de las AFORES PRIVADAS” 1 .
La reforma no repara, pues, en las elevadas comisiones de las
afores ni en el impacto que tiene la inflación sobre el ahorro
de los trabajadores, dos factores que afectan, al final del ciclo
de cotización, el monto pensionario.
Sexta falacia.
Sin reforma se afectará la calidad de
los seguros que proporciona el I SSSTE. Falso. Desde hace
muchos años el ISSSTE opera apartado de las necesidades de
sus derechohabientes. Miguel Ángel Yunes Linares ofrece
como incentivo para aprobar la reforma fortalecer el seguro
de atención médica del Instituto. Esta declaración es una
suerte de amenaza sin sentido y sin sustento. Es una
expresión de irresponsabilidad institucional. Es absurdo el
razonamiento. Yunes “…apremia a la aprobación de la ley
como requisito para ‘atender una larga cola de enfermos que
esperan meses por una intervención quirúrgica de urgencia’.
Es claro que estamos siendo víctimas de una manipulación
orquestada…” y grotesca.
Séptima falacia.
Desaparecerá la subrogación. Falso.
La reforma a la ley del ISSSTE no contempla desaparecer la
subrogación de servicios médicos, que tanto beneficia al
sector privado de prestadores de salud. “...el artículo 31 de la
propuesta de reforma establece que habrá ‘convenios en
materia de salud con empresas privadas’, es decir, se
permitirá legalmente la subrogación de los servicios de salud,
que no es otra cosa que la privatización lenta de los
mismos” .
Octava falacia.
La reforma es el único camino
para resolver el problema financiero del I SSSTE. Falso.
La reforma es una propuesta del Banco Mundial que acepta
Felipe Calderón y que opera a través de los viejos cacicazgos
sindicales del régimen priista. En la reunión del viernes
pasado (16 de marzo) en el Salón “C” de Protocolo en la
Cámara de Diputados, Miguel Ángel Yunes le dijo a Juan
Guerra, uno de los dos legisladores del PRD presentes en esa
junta el otro fue Pablo Trejo,
que si coincidía con él en el
diagnóstico del ISSSTE entonces debería coincidir en la
solución, “porque no hay otra manera de resolver el
problema. Hemos buscado y ésta es la única receta viable”,
dijo Yunes. Ese planteamiento es una burda falacia. Yunes es
portador de un esquema de reforma cuya hechura es el Banco
Mundial. El gobierno de Felipe Calderón sólo es un dócil
instrumento para procesarla.
Novena falacia.
Es una reforma autónoma quemira por el interés nacional. Falso. La reforma a la ley delISSSTE es una medida del Banco Mundial aceptada por la Secretaría de Hacienda del gobierno de Felipe Calderón, que
sólo actúa como una suerte de ventanilla de trámite de un
diseño global de país en manos de los organismos financieros
internacionales. Se decidió procesarla con la incorporación de
los dos grandes sindicatos que controlan a la burocracia
mexicana: la menguada Federación de Sindicatos de
Trabajadores al Servicios del Estado (FSTSE) que preside el
diputado Joel Ayala Almeida y el poderoso Sindicato Nacional
de Trabajadores de la Educación (SNTE), que controla Elba
Esther Gordillo. La primera, una federación netamente priista,
el segundo, convertido en el factor crítico del gobierno de
facto de Felipe Calderón.
Décima falacia.
Es una reforma que
beneficia a los trabajadores eventuales. Falso. Antes de
concluir el gobierno foxista se basificó a la mayoría de los 300
mil empleados que ahora oferta Yunes como beneficio de la
reforma. Pero por si eso fuera poco, el razonamiento carece
de veracidad. Por un lado, el gobierno despide personal
mediante el famoso retiro voluntario y por otro promete
incorporarlos plenamente como sujetos activos de la justicia
laboral. Dicho en otras palabras, por un lado el gobierno
contrata a personal sin prestaciones y por el otro ofrece
regularizarlos. En esta materia, el gobierno muestra un
cinismo sin límites.
Conclusiones
1. El punto nodal de la discusión sobre la reforma a la Ley del
ISSSTE es técnica y política. Técnica al exhibir las
deficiencias de una reforma diseñada por el Banco Mundial
y demostrar su fracaso en el IMSS; política porque es una
reforma indefendible desde la perspectiva de los derechos
de los trabajadores al servicio del Estado.
2. Esta reforma es producto de la confabulación de élite que
descansa en la operación facciosa de las camarillas y de los
cacicazgos sindicales del viejo régimen priista.
3. En materia económica no se discute la eficacia de una
reforma, sino su costo social. La reforma a la ley del
ISSSTE es regresiva porque afecta la situación pensionaria
de los trabajadores y crea nuevos focos de tensión sobre
un régimen solidario de garantías mínimas de seguridad
social.
4. Reconocer el diagnóstico de los problemas que tiene el
ISSSTE “…no implica aceptar un modelo de solución que a
pesar de los sacrificios colocará a los trabajadores
nuevamente en la postración” 11 .
5. La reforma no garantiza pensiones dignas a los jubilados y
pensionados del ISSSTE. El monto de las pensiones con la
Afore pública propuesta será menor a la que perciben
actualmente los pensionados de ese Instituto.
6. La reforma propuesta busca que el trabajador se haga
consciente de que él deberá ahorrar al margen de su
cotización oficial para su retiro, lo que resulta en un
auténtico contrasentido si se considera el sistema de
precarización salarial que prevalece en la relación laboral.
7. En la discusión de la reforma, “…hay que saltar del énfasis
en las comisiones al factor del rendimiento, y (denunciar)
que el sistema no garantizará pensiones dignas” 12 .
8. Finalmente, una verdad de perogrullo, pero no por eso falta
de importancia estratégica: la izquierda en el Congreso
requiere una acción convergente para erradicar sus
divisiones, de lo contrario, esta será la primera de muchas
leyes que se aprobarán sin su participación, ni
involucramiento.
25 marzo 2007
Las falacias de la ley del ISSSTE (Ley Gordillo)
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