Desaparecido

GABRIEL GOMEZ CAÑA, POR ULTIMA VEZ SE LE VIO EL SABADO 25 DE MARZO PASADO, A LAS 11:30 DE LA NOCHE

GABRIEL GOMEZ CAÑA, POR ULTIMA VEZ SE LE VIO EL SABADO 25 DE MARZO PASADO,  A LAS 11:30 DE LA NOCHE Orizaba, Veracruz.- Llevaba una playera negra, pantalon de mezclilla, es de complexion delgado y piel morena...Es militante del Frente Popular Revolucionario y activista de Organizaciones Sociales.

17 abril 2007

Sin la agresión por la Bahía de Cochinos el mundo sería más limpio

Poco a poco el mundo se va enterando que si hay un país en el mundo que no ha salido a adelante por el terror que impone Estados Unidos, es sin duda Cuba. País que ha demostrado que el bienestar común esta por encima de todo lo demás.


martes, 17 de abril de 2007



A 41 años de la invasión de Playa Girón



Por Gabriel Molina



Con lo que hoy se sabe sobre el protagonismo en los sucios manejos políticos de Washington ejercido por la CIA, la Mafia italo-americana y los cubanos que invadieron hace hoy 41 años el país en que nacieron, se puede asegurar que el mundo en este siglo XXI podría haber sido distinto.

Si el presidente John F. Kennedy hubiese negado su consentimiento al proyecto de invasión de Cuba que le fue informado por la CIA el 22 enero de 1961, dos días después de tomar posesión de la presidencia, la América Latina en especial y el resto del mundo en general, serían más limpios.

Luego de una apretadísima victoria sobre Richard Nixon, Kennedy se enfrentó a los hechos consumados. Estos le eran expuestos por Allen Dulles, un potencial enemigo, director de la poderosa Agencia Central de Inteligencia (CIA).

No era fácil para el joven y nuevo Presidente medir y decidir con rigor la trascendencia de sus decisiones sobre Cuba. Ellas iban a imponer en lo adelante una indecente concepción a la política exterior de Estados Unidos, no sólo sobre Cuba, a partir del proyecto de invasión que con el críptico nombre de Pluto, ha sido conocido en Cuba como Playa Girón, localidad situada a la entrada de la Bahía de Cochinos.

Kennedy había sido informado por primera vez del alcance del proyecto el 17 de noviembre de 1960, tres días después de consumarse su victoria en los comicios. Pero la real dimensión de los preparativos no la conoció hasta la primera reunión con Allen Dulles y el general Lyman L. Lemnitzer, ese 22 de enero para que éstos expusieran a los miembros del nuevo gobierno el proyecto confeccionado por la CIA.

Los jefes del Estado Mayor Conjunto meditaron durante una semana sobre el plan presentado por la CIA. Y en su análisis observaron críticamente que el plan tenía como condición para alcanzar éxito que se produjese un alzamiento interno de cierta importancia o de un apoyo exterior. Llegaron a la conclusión de que si se producía en el momento en que se pensaba, "tenía escasas posibilidades de éxito...aunque esperaban que al menos contribuiría al final derrocamiento del régimen".

"Cuba no fue para Kennedy un problema nuevo, ni su punto de vista sobre Fidel Castro era completamente negativo", escribió Arthur M. Schlesinger, asesor y amigo de la familia en su libro Los Mil Días de Kennedy, publicado en 1965.

En The Strategy of Peace, Kennedy describió a principios de 1960 al líder cubano como "parte de la herencia de Bolívar". Expresó que posiblemente habría seguido "un curso más razonable" si el gobierno de Estados Unidos no hubiese respaldado tanto tiempo la "brutal, sangrienta y despótica dictadura de Fulgencio Batista y hubiera dado a Castro una acogida más cálida en su viaje a Washington".

Nixon había sido el funcionario más alto que se entrevistó con Fidel Castro en marzo de 1959, unos dos meses después de bajar de la Sierra Maestra y al salir de la reunión aconsejó trabajar de inmediato para derrocarlo. Eisenhower aceptó.

En esos tiempos la intolerancia política nacida con la guerra fría y la guerra de Corea, alimentada con el fundamentalismo agresivo que caracterizó la campaña del senador Joseph McCarthy al principio de los años 50, habían aterrorizado a la opinión pública de EEUU.

Al calor de la campaña electoral de 1960, el tema de Cuba fue creciendo en importancia y en retórica, pues el candidato demócrata llegó a la conclusión de que le ganaría más votos adoptar una posición contra la Revolución Cubana, la cual, ante la hostilidad de Estados Unidos, se acercaba a la Unión Soviética. Los amistosos gestos de Nikita Jruschov, quien varias veces declaró que su país no toleraría una agresión de Estados Unidos a Cuba, alentaban a los jóvenes revolucionarios. En octubre, un mes antes de las elecciones, Kennedy censuró al gobierno republicano por una supuesta falta de apoyo a los opositores de la Revolución, a los que llamó "luchadores cubanos por la libertad".

"Ni Kennedy ni su equipo sabían nada del ejército secreto cubano en Guatemala, ni pensaban en ninguna empresa de ese tipo --escribió Schlesinger-- (sic). El vicepresidente Nixon pensó que Kennedy estaba intentando atribuirse la paternidad del proyecto. Cuando al día siguiente tuvo lugar el cuarto debate en la televisión, Nixon acusó a Kennedy de proponer lo que de hecho era su propio plan".

Kennedy dio una respuesta evasiva y en el escaso mes que quedaba de la campaña, no habló más del tema Cuba.

Sin embargo, unos días después de las elecciones del 14 de noviembre de 1960, y antes de ser informado por Dulles de la magnitud del proyecto, "pidió a John Sharon que le indicara el alcance y efectividad del bloqueo comercial contra Cuba y las posibilidades de un acercamiento."

El joven Presidente de prosapia liberal dudó sobre la conveniencia de realizar la agresión. Pero según los informes suministrados por Dulles, el pueblo cubano y el propio Ejército Rebelde manifestaban un amplio repudio por el Gobierno Revolucionario y se contaba con un levantamiento masivo de la cuarta parte de la población, una vez que se produjera la invasión.

El Proyecto Cuba incluía una agresiva campaña de propaganda, y acción diplomática terrorista y paramilitar, en particular varios planes de atentado contra Fidel. Dulles orientó formar el mayor número posible de organizaciones sediciosas, realizar toda clase de sabotajes y atentados, intensificar la captación de adeptos, sembrar el terror, desestabilizar y hacer insostenible la situación en el país con otras medidas de carácter económico, como prohibir viajar a Cuba, hasta derrocar al debilitado gobierno con un alzamiento desde la Sierra del Escambray.

Inmediatamente, desde Washington, Miami y su embajada en La Habana, la CIA comenzó a organizar grupos que se filtraran en Cuba o se alzaran directamente en las regiones montañosas y establecieran redes de terrorismo. Los suministros en armas y alimentos les serían enviados desde Estados Unidos, a través de vuelos de aviones piratas. Pero frente a la vigorosa respuesta del gobierno cubano para liquidar los grupos de alzados, la CIA cambió ese operativo, llamado Escambray, por el desembarco de una fuerza militar formada por cubanos para establecer una cabeza de playa y pedir la intervención militar de EEUU.

Se trataba de un asalto directo semejante al de Guatemala de 1954. Dulles incorporó a oficiales que habían actuado contra el gobierno de Jacobo Arbenz como Howard Hunt, más tarde famoso organizador de los "plomeros de Watergate, fallecido recientemente.

Eisenhower aprobó una partida de 13 millones de dólares para el Plan Escambray. El presupuesto fue creciendo y a la larga la invasión a Playa Girón costó más de 250 millones de dólares de aquella época a los contribuyentes norteamericanos.

El cinco de enero el gobierno de Eisenhower anunciaba al mundo su decisión de romper relaciones diplomáticas y consulares con Cuba. Nadie hubiese podido predecir que el rompimiento de relaciones y la situación misma se mantendría inalterable por más de 40 años.

El mismo día del rompimiento decretado por Eisenhower, se produjo en la sierra del Escambray el asesinato a sangre fría del alfabetizador Conrado Benítez. Una de esas bandas, la de Osvaldo Ramírez, fue la autora del crimen. Ese año cuatro fueron los jóvenes que trataban de erradicar el analfabetismo asesinados por los terroristas organizados por la CIA.

Sin embargo, a mediados de marzo se anunció que fueron capturados seis de los 10 cabecillas de las bandas del Escambray y más de 420 de sus hombres, entre ellas la de Ramírez. Además, 39 resultaron muertos en combate. Alrededor de 80 se escondieron, pero no pudieron resultar una fuerza de apoyo en la invasión. Las milicias tuvieron un balance de 6 muertos y 11 heridos en acciones y 22 muertos en accidentes de distinto tipo. Quebraron la retaguardia de la agresión.

Los atentados y sabotajes siguieron tanto en abril como marzo y el día 14, a pesar de los diarios arrestos de terroristas, sólo tres días después de un primer intento que destruyó dos vidrieras, la mayor y más elegante tienda de La Habana, El Encanto, amaneció ardiendo en llamas hasta su total destrucción. En el siniestro pereció la empleada Fe de Valle.

Fue el preludio del bombardeo y la invasión.

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