Maples Salce, Manuel
Leopoldo Méndez nació el 30 de junio de 1902 en la ciudad de México. Fue hijo de una familia pobre. Su padre era artesano. Tuvo la desgracia de perderlo a temprana edad y se formó al lado de un tío suyo, ferrocarrilero, que vivía en General Anaya. Desde niño mostró afición por el dibujo y a los dieciseis años ingresó a la Academia de San Carlos, donde dominaban entonces los métodos de enseñanza de Germán Gedovius, Mateo Herrera, Leandro Izaguirre y Francisco de la Torre.
Méndez fue más bien un autodidacto; su cultura se enriqueció con lecturas, con la observación de las obras de los grandes maestros y con la aplicación de su fino sentido crítico, aun cuando recibió de la Academia las primeras enseñanzas y trabajó con Ramos Martínez en la Escuela de Pintura al Aire Libre, de Coyoacán.
Los primeros recuerdos que de él tengo se remontan a mis años de estudiante. Nos conocimos posiblemente en Bellas Artes o en su anexo. Yo estudiaba leyes y al salir de clases solía ir a la Academia de San Carlos, en cuyo patio conversaba con los amigos. Nuestras conversaciones pasaban indistintamente de las bromas a las reflexiones serias o viceversa. Méndez figuraba entre aquellos con quienes me reunía. Juntos echábamos a caminar por las calles del México viejo y cenábamos en algún café de chinos o en los merenderos instalados en los zaguanes de la calle de Jesús María. Aquel barrio en que nos movíamos nos interesaba al ponernos en contacto con la vida; nos sentíamos en la realidad mexicana, participábamos así en el cotidiano vivir y de allí sacábamos motivos de malicia y de risa.
Leopoldo era ligeramente más joven que yo
Más de la nota Memoria.com




No hay comentarios.:
Publicar un comentario