De la Lámpara de Diógenes:

Esta vez no hubo gritos, ni pancartas, ni insultos hacia el mandatario usurpador ya que el lugar se encontraba fuertemente resguardado por las habituales rejas y por los elementos del EMP. El doctor y Adhara, en medio del protocolo para que Felipe Calderón saludara a los asistentes, esperaron el momento oportuno y cuando menos lo esperaba lo repudiaron pacíficamente. Su acción consistió en sólo un hecho: No aceptarle el saludo dejándolo con la mano extendida, mirarlo a los ojos y decirle con todas sus letras: ¡Arriba Andrés Manuel, presidente legítimo de México! ¡Es un honor estar con Obrador!
Los hechos, de viva voz, narrados por sus protagonistas:




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