Desaparecido

GABRIEL GOMEZ CAÑA, POR ULTIMA VEZ SE LE VIO EL SABADO 25 DE MARZO PASADO, A LAS 11:30 DE LA NOCHE

GABRIEL GOMEZ CAÑA, POR ULTIMA VEZ SE LE VIO EL SABADO 25 DE MARZO PASADO,  A LAS 11:30 DE LA NOCHE Orizaba, Veracruz.- Llevaba una playera negra, pantalon de mezclilla, es de complexion delgado y piel morena...Es militante del Frente Popular Revolucionario y activista de Organizaciones Sociales.
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12 marzo 2008

Informe de Investigación sobre las operaciones de Monsanto en Argentina


"Monsanto avanza además hacia el control de todas las semillas, no sólo transgénicas. Para ello ha comprado empresas semilleras en todo el mundo, con el fin de controlar un sector que aunque modesto en volumen de dinero -comparado con otras industrias-, es absolutamente imprescindible: es la llave de toda la cadena alimentaria. Una vez que controle la mayoría de las semillas convencionales, lo único que necesitará hacer es dejar de producirlas, y a través de una política de hechos consumados -al no existir alternativas en el mercado y en contubernio con las escasas empresas que queden en el rubro- obligar a todos a sembrar sus transgénicos. A unos porque no tendrán otra opción y a otros -los campesinos que plantan sus propias semillas- a punta de contaminación, juicios y semillas suicidas Terminator."

PROGRAMA DE VIGILANCIA SOCIAL DE LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES DEL SECTOR AGRONEGOCIOS - REPORTE N° 05

INFORME DE INVESTIGACIÓN SOBRE LAS OPERACIONES DE MONSANTO EN ARGENTINA

El informe ha sido preparado por Sofía Pérez García con la colaboración de Hernán Medina, investigadores del equipo del OET, como actividad del Programa de Vigilancia Social de las Empresas Trasnacionales Agro-Alimenticias.

Ficha técnica de la empresa en Argentina

País de Origen: Estados Unidos

Presencia en el País: provincia de Buenos Aires: Estación Experimental Camet, Estación Experimental Fontezuela (Pergamino), Planta María Eugenia (Rojas), Planta Pergamino, Planta Zárate Composición de Capital: Empresa Transnacional. Nivel de Inversión: Hacia 2007 contaba con 720 empleados directos y más de 300 empleados indirectos. En época de cosecha se suman 2.500 adicionales.

Violaciones: Manipulación genética de productos naturales, pérdida de la biodiversidad, Monopolio de mercado, violación a la soberanía alimentaria, desplazamiento de pueblos originarios, concentración de la tierra.

Para acceder a este documento (formato PDF) haga clic sobre el enlace a continuación y descargue el archivo:

INFORME DE INVESTIGACIÓN SOBRE LAS OPERACIONES DE MONSANTO EN ARGENTINA

Informe de investigación sobre las operaciones de MONSANTO en Argentina.pdf (371,95 kB)

04 febrero 2008

La Meatrix

Enmarcado en el contexto de la película THE MATRIX, este video nos da a conocer la verdad sobre el origen de la comida de fuente animal que consumimos hoy. Afortunadamente contamos con una línea de complementos nutricionales totalmente naturales y de origen vegetal para solucionar estos problemas.



24 enero 2008

Advierten sobre riesgos de trasgénicos que podrían ser sembrados en México



Con un ritual en la cuna del maíz, parte otra caravana contra TLCAN
Se reúnen activistas en Coxcatlán, donde se hallaron los vestigios más antiguos del grano

Jaime Avilés (Enviado)

Coxcatlán, Pue. 22 de enero. Con un ritual poético ante la gruta donde en 1966 fueron hallados los vestigios de maíz más antiguos que se conocen en el planeta –que datan de hace 8 mil años–, esta mañana arrancó la caravana Sin maíz no hay país, que recorrerá el sur de Puebla para llegar el sábado al Zócalo de la ciudad de México, donde exigirá la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para impedir el ingreso irrestricto de maíz y frijol estadunidenses.

"Después del descubrimiento del fuego, el descubrimiento del maíz fue quizá el acto de creación más importante de la humanidad", afirmó la actriz Jesusa Rodríguez en el sitio donde hace 42 años culminó la búsqueda del doctor Richard Makieniech, el científico que durante largo tiempo exploró la región del sur de Tehuacán tras los fósiles de los primeros elotes que fueron cosechados en Mesoamérica.

El maíz, explicó a su vez el antropólogo Julio Glockner, principal organizador de la caravana, "propició el inicio de la agricultura y tuvo que ver con el hecho de que los pueblos se volvieran sedentarios, pero curiosamente a medida que la planta evolucionaba se iba recubriendo de un mayor número de hojas para evitar que sus semillas cayeran a la tierra, es decir, para defenderse de los humanos, sus creadores"

Al término de una excursión por un territorio semidesértico, abundante en cactáceas de todo tipo, la caravana subió hasta la cima de una pequeña loma en la que había una enorme roca dorada, similar al grano de maíz amarillo, donde los caminantes aceptaron la exhortación de Jesusa de "recuperar el silencio mítico", esto es, el que, según la interpretación de Alfredo López Austin, existió en el mundo "antes de la humanidad".

Y mientras el grupo, en efecto, se ponía en contacto con la energía de la tierra –pese a los inoportunos timbrazos de algunos teléfonos celulares que de repente sí tenían señal–, el ex sacerdote católico Anastasio Hidalgo, a quien todos llaman aquí "el cura Hidalgo", pidió que todas y todos alzaran las manos y saludaran a los cuatro puntos cardinales gritando el nombre de Ometéotl, la deidad suprema que en Mesoamérica representa el principio creador de la vida.

Pero mientras esto sucedía una enorme hormiga arriera iba y venía, cayendo y levantándose, dando vueltas de campana incluso, aunque sin soltar un pétalo dos veces más grande que ella, con el que se dirigía tanto hacia el oriente como al sur, "los lugares en donde se origina la vida", como hacia el norte y el poniente, "de donde la muerte viene", lo que trajo a la memoria de Jesusa el mito de Quetzálcoatl, que un día "se convirtió en hormiga para arrastrar un cerro", y que otra de las participantes comparó con el esfuerzo que deberá realizar el pueblo de México para detener la invasión del maíz trasgénico de la poderosísima transnacional Monsanto, que al amparo del TLCAN puede ya sembrar "semillas suicidas, que no se reproducen y matan las variedades de nuestro maíz original".

Después de practicarle una limpia con piedras y ramas a la persona que tuvieran más cerca, en ese imponente escenario que es la gruta los caminantes improvisaron una ofrenda con tortillas, velas de cebo y copal, y terminaron el ritual gritando muchas veces, y cada vez más fuerte, hacia el valle que devolvía con el eco las palabras del poeta zapoteco Ak Abal: "Nuestro maíz morirá el día que muera el sol".

La expedición comenzó muy temprano en San José Miahuatlán, un municipio del sur del estado de Puebla donde la pobreza y el abandono de las autoridades priístas se expresa en las ruinas del kiosco, restaurado en 1986 sin recibir mantenimiento desde entonces. Luego de sembrar maíz blanco en los cuatro costados del zocalito "para que cuando las matas crezcan permanezcan como recordatorio de nuestra lucha", como señaló Julio Glockner, la columna de vehículos se traslado a Coxcatlán, para celebrar un mitin relámpago en la plaza del pueblo, pese a las intentonas del alcalde, también priísta, Héctor López Macluf, de disolver el acto porque, según su secretario particular, tenía "tintes partidistas".

Ello en referencia a los carteles de la Convención Nacional Democrática y a las fotos de Andrés Manuel López Obrador que sostenían personas venidas de Orizaba, Veracruz.

Por la tarde, la caravana llegó a San Diego Chalco, donde las maquiladoras de pantalones de mezclilla que lavan sus telas a toda hora han contaminado las milpas con una perniciosa "agua azul", a ciencia y paciencia del gobierno estatal, que nada hace para detener la agresión ecológica.

Pasadas las ocho de la noche, la caravana llegó a la ciudad de Tehuacán, de donde partirá hacia Puebla pasando por Cuayucatepec, Tepanco, Tlacotepec, Tecamachalco, Cuapiaxtla, Tepeaca, Tecali y Totimehuacán. Esta actividad forma parte del Foro Social Mundial, que se inauguró ayer en el Zócalo capitalino.

18 octubre 2007

Mala leche


Por: Silvia Ribeiro (GRUPO ETC)
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Gran parte de la producción industrial de leche en Estados Unidos, México y otros países latinoamericanos utiliza una hormona transgénica de crecimiento bovino llamada rBGH, propiedad de Monsanto -que la denomina Somato-Tropina Bovina o BST (por sus siglas en inglés)-. Es una hormona que se le inyecta a las vacas y las hace producir hasta el doble de leche.

Esto tiene efectos muy negativos en la salud del ganado, pero además puede tener consecuencias fatales para quienes consumen esos lácteos. Esta hormona transgénica provoca que suba en la leche el nivel de otra hormona llamada en inglés IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1). Estudios recientes muestran que los niveles anormalmente altos de esta segunda hormona se asocian con el surgimiento de cáncer de seno, próstata y colon.
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Según el doctor Michael Hansen, asesor de la Unión de Consumidores de Estados Unidos, que analizó y compiló estos estudios (http://www.organicconsumers.org/rbgh0724_monsanto_rbgh.cfm), las vacas que reciben esta inyección tienen un aumento significativo en la frecuencia de 16 enfermedades, incluidas mastitis y problemas de gestación. Las vacas sufren muchísimo y, además, la leche contiene restos de antibióticos, pus y sangre, por las continuas enfermedades y tratamientos a que son sometidas.
Esto genera una mayor resistencia a antibióticos en quienes consumen esa leche y sus derivados, lo cual ya desde antes era un grave problema de salud pública.

Pese a que el uso de esta hormona artificial está prohibido en Europa, Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Australia, se aprobó su uso comercial en México, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y ocho países de otros continentes, basados en estudios que la propia Monsanto proporcionó a las agencias reguladoras estadounidenses.

La hormona transgénica de crecimiento bovino está en circulación en Estados Unidos desde 1993. Ya para esa época, su aprobación estuvo plagada de irregularidades y en varios documentos se señala la relación absurdamente estrecha de Monsanto con los funcionarios de la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos estadounidense), que aprobaron la venta comercial de la hormona y de la leche de las vacas tratadas con ésta.

En los informes de la propia Monsanto a la FDA se registraba que las vacas sufrían más enfermedades y que en la leche de las vacas tratadas con la hormona bovina de crecimiento había un aumento 'significativo' (sic) de la hormona IGF-1. Pero en sus conclusiones, la empresa descarta que eso tenga algún impacto en la salud humana.
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No es la única vez que Monsanto tiene este proceder: también lo ha hecho con otros estudios que indicaban toxicidad en variedades de papa y maíz transgénico en ratones de laboratorio. Pese a las evidencias de daño en sus propios experimentos, concluía: 'no son importantes', mientras la revisión ulterior por parte de científicos independientes mostró lo contrario.

Conforme se divulgan más informes que muestran los riesgos de la hormona rBGH, se expresa con más claridad el rechazo de los consumidores estadounidenses. Grandes cadenas de supermercados como Kroger, Safeway y la cadena de cafeterías Starbucks han prometido a sus clientes que no tendrán leche con hormonas artificiales.

Ningún producto transgénico es etiquetado en Estados Unidos, porque desde sus inicios, las empresas productoras de transgénicos lograron con presiones de todo tipo que no se use una etiqueta que diga 'contiene transgénicos' o cualquier formulación que lo indique, aunque sea verdad. Seguro desde entonces sabían que tenían mucho que ocultar.

Ahora, frente a las acciones de esos supermercados (motivadas por el rechazo de los consumidores), la respuesta de Monsanto es acosar a las autoridades para que tampoco se pueda etiquetar que la leche 'no contiene' esa hormona transgénica. Monsanto alega que etiquetar es una forma de 'engañar' a los consumidores, porque la leche con hormonas no tendría diferencias con las otras.

Como explica el doctor Michael Hansen, los consumidores entienden muy bien qué significa 'libre de hormonas de crecimiento bovino', o 'libre de hormonas artificiales BST' (STB en castellano), y reconocen el valor de productos cuya etiqueta indica 'sin colorantes artificiales' o 'sin saborizantes'. La decisión sobre si quieren o no una etiqueta informativa es de los consumidores, no de las empresas que lucran con estos aditivos y productos transgénicos. En todo el mundo, las encuestas a los consumidores sobre si prefieren o no etiquetado de transgénicos, hallaron de 80 a 98 por ciento a favor del etiquetado.
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En México, existen dos marcas de leche orgánica, que declaran estar libres de hormonas STB, pero esta hormona se usa en 24 cuencas lecheras de ese país y las marcas que se abastecen allí no declaran su contenido en sus productos. Tampoco lo hacen en los otros países latinoamericanos, donde la población ignora totalmente que la leche que consume diariamente posiblemente contiene esta hormona.

Con los nuevos informes en circulación, los países que aprobaron esta hormona deberían prohibir urgentemente su uso, tal como ya hizo la mayoría de los países industrializados.

13 junio 2007

Transgénicos sin fronteras

Argenpress

El sórdido caso de un arroz manipulado genéticamente que se pasea por medio mundo como “Pedro por su casa”. Los protocolos de bioseguridad se derrumban como castillo de naipes. La seguridad alimentaria, una vez más en entredicho.

El título no hace mención al nombre de una ONG, sino a una muestra más de la inseguridad intrínseca de los cultivos transgénicos, a su falta de control y a la temeridad a la que nos someten políticos ineptos y empresarios sin escrúpulos. El protagonista de esta historia es el arroz transgénico LL601, que ha sido manipulado genéticamente por la multinacional Bayer CropScience para otorgarle resistencia a herbicidas.

El engendro era ilegal en Estados Unidos para consumo humano. Sólo fue permitido a modo experimental entre los años 1998-2001. Misteriosamente, cinco años después, concretamente el 18 de agosto de 2006, el gobierno norteamericano declaraba que contenedores comerciales se hallaban inexplicablemente contaminados con el arroz LL601. Dicho de otra manera más sencilla, los granos de arroz normales estaban mezclados con estos granos transgénicos ilegales. Esta noticia propició medidas tales como la cancelación de las importaciones desde Japón, la certificación de ausencia del LL601 y el incremento de controles en la Unión Europea. En ambos lugares el arroz transgénico no estaba autorizado para humanos y era ilegal. (1)

La contaminación fue detectada inicialmente en enero de 2006 en Arkansas. Bayer lo notificó el 31 de julio al gobierno y éste tardó 18 días en hacerlo público. Luego apareció en Mississippi, Louisiana, California, Texas y Missouri. Inmediatamente después del escándalo se activaron los controles en Europa y entre septiembre y octubre se descubrió el LL601 en 15 países europeos. Algunos de los hallazgos, incluso iban certificados como ausentes de transgénicos por las autoridades norteamericanas, lo que facilitó que los lotes contaminados se dispersaran por más países. Estos controles evidenciaron también la presencia ilegal del arroz transgénico chino Xianyou BT63 en Reino Unido, Francia, Alemania y Austria. (2)

La estrategia inicial de la Unión Europea fue permisiva y fracasó. El LL601 pululó a su libre albedrío por el viejo continente. En septiembre, la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA) anunció que el arroz ilegal LL601 no presentaba riesgos inminentes para la salud humana, en un informe que la Comisión Europea calificó como limitado por la falta de un análisis adecuado. La propia AESA reconocía que lo elaboró con datos insuficientes. En noviembre el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) autorizaba el arroz LL601 y advertía que no era nocivo. (3) Claramente las autoridades en ambas partes del Atlántico contrarrestaban sus errores mediante estudios irresponsables y licencias rápidas.

El 24 de noviembre, ecologistas costarricenses denunciaron públicamente, que Greenpeace había descubierto un barco estadounidense que iba rumbo a Costa Rica cargado de arroz con fracciones contaminadas de LL601. (4) Ese mismo día, Amigos de la Tierra reveló que Estados Unidos había exportado el arroz contaminado a Ghana y Sierra Leona. Lo más repugnante fue que lo camufló como ayuda alimentaria para los más necesitados. (5) A inicios de febrero de 2007 se halló el rastro en Filipinas (6). El 15 de febrero, la Alianza para la Protección de la Biodiversidad de Nicaragua atestiguó que arroz contaminado con la variedad transgénica LL601 se estaba vendiendo en diversos supermercados de la nación. Según la propia Alianza, las marcas con presencia de transgénicos eran: Carolina, Indiana, Gallo Dorado, Continental, Canilla, Faisán, América, Sabemás e Imperial. Las muestras fueron recogidas en varios puntos del país y el 75% dieron positivo. El propio estudio de la Alianza desvelaba que, si bien el origen de las muestras en su mayoría pertenecía a Estados Unidos, existieron otras de Guatemala y Nicaragua. Esto hizo pensar que algunos arroceros centroamericanos podrían estar cosechando o exportando arroz transgénico. (7)




El 8 de marzo, Greenpeace México expuso en rueda de prensa que la contaminación con LL601 había llegado al país azteca. Tras recoger muestras se realizaron pruebas y algunas dieron positivo. (8) Este descubrimiento vino envuelto en una gran polémica, porque se sabe que las Secretarías de Salud y Agricultura efectuaron sus pruebas para detectar el arroz contaminado y los resultados siguen siendo un enigma. Greenpeace, amparado en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, solicitó información a la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS, Instancia que en México tendría que retirar aquellos productos no aprobados para consumo humano) y ésta la negó argumentando la falta de tiempo para buscarla. Sin embargo, ante las presiones ecologistas y los síntomas de escándalo que se avecinaban, el 16 de marzo, la COFEPRIS decidió cerrar la importación de arroz norteamericano, exigiendo la certificación del arroz como no contaminado. (9) Se sospecha que nadie está haciendo nada para frenar la entrada de arroz transgénico, y es más, la Secretaría de Salud emitió en abril un comunicado en el que decía que el LL601 era seguro para la salud y en breve se podría aprobar su consumo humano. (10) Se sigue manteniendo un silencio tan hermético como cómplice sobre los controles iniciales en arroz, así como unos muestreos realizados en campos de maíz de diferentes puntos del país. (11) Por algo será.

Revoltosos esos transgénicos

Los agricultores norteamericanos están mosqueados. No es para menos. A raíz del descubrimiento los precios del arroz se han desplomado. El 40% de la exportación total estadounidense se ha visto afectada. Pero los problemas no acaban ahí. Campesinos y autoridades estadounidenses enfrentan la complicada tarea de limpiar los arrozales de restos de LL601. Empresa faraónica por cuanto la contaminación genética es invisible, incolora, inodora e insípida; además de escurridiza, imprevisible y difícil de revelar. De momento los arroceros han establecido una serie de medidas, como suprimir del mercado la variedad de arroz que contenía los genes contaminantes. Paralelamente los juicios contra Bayer ya han iniciado. La empresa se defiende afirmando que lo sucedido es un hecho fortuito cimentado en la negligencia y descuido de los propios agricultores. (12) La transnacional no tenía intención de comercializar el LL601, pero el mismo día que se hizo público el escándalo solicitó la aprobación a la USDA. Fue concedida velozmente en noviembre. Con esa autorización, el arroz LL601 deja de ser ilegal en Estados Unidos y Bayer gana posiciones en los litigios. (13) Patético el despotismo de la USDA y claro aviso a los agricultores de todo el mundo: las multinacionales no están dispuestas a asumir sus responsabilidades ante contaminaciones genéticas, por mucho que éstas cierren mercados y generen pérdidas económicas.




Investigaciones efectuadas en el Centro de Investigación del Arroz de Crowley (Louisiana), han desvelado la existencia de granos correspondientes al año 2003 contaminados con el evento LL601. (14) Este dato, junto a la existencia de trazas de LL601 provenientes de Nicaragua y Guatemala, indicaría que la contaminación es anterior a la fecha de detección (agosto de 2006).

La legislación en bioseguridad ha quedado en ridículo. El Protocolo de Cartagena ha sido reducido a poesía en el desierto, las normativas en coexistencia han envejecido prematuramente, y los proyectos emprendidos por algunas instituciones como Naciones Unidas, en materia de “Creación de Capacidades en Bioseguridad”, han demostrado ser infructuosos. El caso del arroz chino BT 63, el del maíz Star Link y el del maíz Bt 10 que estuvo a punto de filtrarse en Europa en el año 2005, serían tres ejemplos más de movimientos transfronterizos ilegales. (15)


El capítulo del arroz LL601 nos deja una lección más importante si cabe: la necesidad imperiosa de desarrollar políticas agrarias dirigidas a consolidar de la Soberanía Alimentaria, en lugar de claudicar ante las políticas neoliberales que arrasan con el tejido productivo nacional. ¿Qué sucedería si México -por ejemplo- decidiera interrumpir o limitar la importación de arroz desde Estados Unidos ante la presencia del LL601? Pues posiblemente un desabastecimiento y su consecuente incremento de precios, pues México importa la mayor parte del arroz que consume. La dependencia al arroz norteamericano de algunos países es tal, que simple y llanamente no pueden detener las importaciones por muy contaminadas que estén. El caso del arroz LL601 y la “Crisis de las Tortillas”, sitúan a México como paradigma de la inseguridad y servidumbre alimentaria. Calderón Hinojosa debería pensar antes en el arroz y el maíz como alimentos seguros para sus 60 millones de pobres y extremadamente pobres, que en encender fuegos de artificio con el agribusiness, los transgénicos y los biocombustibles.

En definitiva y a modo de conclusión, una vez más se demuestra la inexistencia de controles serios que permitan localizar, controlar y erradicar un brote indeseable de transgénicos y más si hay necios en los cargos de responsabilidad. Una vez más una variedad transgénica ha logrado filtrarse, recorrer miles de kilómetros y colocarse inocentemente en las estanterías de los supermercados. Una vez más ha quedado patente la necesidad de tomar medidas urgentes ante los cultivos transgénicos comerciales y experimentales. Y una vez más las organizaciones sociales han reemplazado a los poderes públicos en su misión de defender a la sociedad. Esta vez y según rápidos e insuficientes estudios, el arroz transgénico LL601 no era dañino para la salud, pero ¿Qué pasará cuando la variedad que se escape sí lo sea? ¿Cuántos alimentos estarán contaminados y cuándo, dónde y cómo se hallarán? ¿Seguiremos amparándonos en la fortuna o habrá algún político decente que se tome esto en serio?

28 mayo 2007

El imperio de Monsanto y la destrucción del maíz

Silvia Ribeiro

El monopolio más marcado de la historia del industrialismo lo tiene Monsanto con las semillas transgénicas. Según sus propios datos, esta trasnacional estadunidense controla más de 80 por ciento del rubro, porcentaje ampliamente mayor que el que detenta cualquier otra empresa en su campo, sea petrolera, química o informática.

Monsanto avanza además hacia el control de todas las semillas, no sólo transgénicas. Para ello ha comprado empresas semilleras en todo el mundo, con el fin de controlar un sector que aunque modesto en volumen de dinero -comparado con otras industrias-, es absolutamente imprescindible: es la llave de toda la cadena alimentaria. Una vez que controle la mayoría de las semillas convencionales (no transgénicas), lo único que necesitará hacer es dejar de producirlas, y a través de una política de hechos consumados -al no existir alternativas en el mercado y en contubernio con las escasas empresas que queden en el rubro- obligar a todos a sembrar sus transgénicos. A unos porque no tendrán otra opción y a otros -los campesinos que plantan sus propias semillas- a punta de contaminación, juicios y semillas suicidas Terminator

Según el monitoreo de la industria que hace el Grupo ETC (antes con el nombre de RAFI), a principios de la década de 1980 existían en el mundo más de 7 mil empresas semilleras que producían semillas para el mercado comercial. Ninguna llegaba a uno por ciento del mercado.

Hace algo más de una década, las empresas que producían agrotóxicos -como Monsanto, Dow, Bayer, Dupont y otras- comenzaron a comprar intensivamente a las semilleras. De esta forma promovieron la venta de semillas y agrotóxicos de la compañía en paquete. El resultado más visible de este casamiento de conveniencia fueron los transgénicos: más de dos tercios de los transgénicos plantados son cultivos resistentes a agrotóxicos.

En 1997, las 10 mayores empresas semilleras habían pasado a controlar la tercera parte del mercado mundial de venta de semillas comerciales. A 2005, las 10 más grandes tenían ya la mitad del mercado. Actualmente, las 10 mayores poseen 55 por ciento del mercado mundial, pero entre tres -Monsanto, Dupont y Syngenta- acaparan 44 por ciento. Monsanto -que en 1996 ni siquiera aparecía entre las 10 mayores- abarca 20 por ciento del total global.

Dos de las compras más significativas de Monsanto en los años recienes -que lo convirtieron en la semillera industrial más grande del mundo- fueron la mexicana Seminis (ex Savia y Grupo Pulsar) con lo que logró la mayoría del mercado mundial de semillas de frutas y hortalizas, y la de Delta & Pine Land, la mayor empresa de semillas de algodón y dueña de la primer patente de semillas suicidas Terminator.

Es evidente que avanzando por medios legales e ilegales -desde la contaminación transgénica y los juicios por patentes que hace contra las víctimas hasta el soborno de funcionarios y legisladores para que le otorguen autorizaciones y hagan leyes o reglamentos a su favor- Monsanto pretende apoderarse del mercado mundial de semillas, o como mínimo, repartírselo con un par de otras trasnacionales.

En camino hacia ese objetivo, Monsanto compró hace una década la compañía Agracetus, para apoderarse de una patente monopólica sobre toda la soya transgénica del planeta. Esta patente la acaba de perder el 3 de mayo de 2007 en la Oficina Europea de Patentes, como consecuencia de un litigio que duró 13 años, iniciado por el Grupo ETC junto a una coalición de organizaciones sociales y ambientalistas, que finalmente derrotaron a Monsanto. Pero en ese periodo, Monsanto usó y abusó de este monopolio para hacer juicios y amenazar desde productores a gobiernos, creando un monopolio de facto sobre la soya, aunque ya no tenga la patente.

Más de la nota Jornada

12 marzo 2007

Lista roja de productos del BOICOT es la misma que los procuctos TRANSGÉNICOS



Greenpeace en su página de internet subio un artículo muy interesante de la lista de productos genéticamente modificados los cuales estan dañando gravemente a todo el planeta, hablando exclusivamente de México nos esta dañando y repercutiendonos perjudicialmente en:

Economia: Los principales productores del campo mexicanos estan siendo desplazados por estos productos.
Cultura: México se encuentra como uno de los pocos productores de maíz, el cual esta teniendo graves problemas para subsistir hoy en día.
Salud: Estos organismos genéticamente modificados estan alterando nuestro sistema físico a tal nivel que las modificaciones seran capáz de detectarse a traves
de varias generaciones, estan desatando alergias y resistencia a los antibióticos más fuertes.
Medio Ambiente: Los transgénicos tienen contenidos altamente contaminantes al medio ambiente y estan siendo causa de que el calentamiento global este dañando con
más rapidéz nuestro planeta.

Casualente la lista de pruductos con transgénicos ha crecido durante los ultimos tiempos. Se hablaba de que el gobierno mexicano apoyaba a los empresarios que los apoyaron en su campaña. Esta es una clara evidencia de que Calderón apoya a los empresarios, haciendose de la vista gorda, dejando que estos empresarios exploten su producto altamente dañino como muestra de los favores recibidos en las elecciones pasadas.

Esa es la democrácia en México.

Lista de algunos productos trangénicos en México:












¿Qué puedo hacer para ayudar a apoyar la campaña Transgénicos en mi mesa no?
1) Sé un consumidor activo, llama a los centros de atención de las empresas que usan transgénicos en sus productos, enviales cartas e mails etc.
2) No los consumas, ejerce la fuerza de tu bolsillo, los consumidores tenemos el poder.
Artículo completo de productos con transgénicos aquí