FRANCISCO MARTÍN MORENO, libros
MÉXICO ANTE DIOS
México Ante Dios recoge la historia, jamás contada, del comportamiento del clero católico en el trágico y dolorido siglo XIX mexicano, una centuria que esconde un sin número respuestas para explicar la coyuntura que padece nuestro país al comenzar el siglo XXI. Resulta imposible conocer el México actual sin tener una visión de lo acontecido en el Siglo de las Luces.
La iglesia católica mexicana, el alto clero, acaparó la riqueza durante siglos en detrimento de la prosperidad social; compró a los militares; asestó cuartelazos; se negó a una política poblacional que, a la larga, hubiera disminuido, al menos, los apetitos anexionistas yanquis; se opuso al arribo de las ideas refrescantes de la revolución francesa; rechazó con las armas al progreso y a la evolución; se prostituyó al utilizar el púlpito y los confesionarios a favor de los intereses políticos y económicos; impidió la alfabetización de las masas; concentró la educación entre ciertos privilegiados, persiguió a quien pensara peligrosos; impidió la importación de libros con ideas contrarias a sus intereses; ejercitó la censura periodística recurriendo al secuestro, a la tortura y a la mutilación; esquilmó a la sociedad con el costo de los servicios religiosos; excomulgó a quien jurara la Constitución de 1857; derrocó a gobiernos liberales cuando éstos apuntaban en dirección a los bienes clericales; se negó a la igualdad, a la impartición de justicia, al defender con el poder de los cañones la existencia de fueros y de tribunales especiales, es decir, la existencia de un Estado dentro de otro Estado.

MÉXICO ANTE DIOS
México Ante Dios recoge la historia, jamás contada, del comportamiento del clero católico en el trágico y dolorido siglo XIX mexicano, una centuria que esconde un sin número respuestas para explicar la coyuntura que padece nuestro país al comenzar el siglo XXI. Resulta imposible conocer el México actual sin tener una visión de lo acontecido en el Siglo de las Luces.
La iglesia católica mexicana, el alto clero, acaparó la riqueza durante siglos en detrimento de la prosperidad social; compró a los militares; asestó cuartelazos; se negó a una política poblacional que, a la larga, hubiera disminuido, al menos, los apetitos anexionistas yanquis; se opuso al arribo de las ideas refrescantes de la revolución francesa; rechazó con las armas al progreso y a la evolución; se prostituyó al utilizar el púlpito y los confesionarios a favor de los intereses políticos y económicos; impidió la alfabetización de las masas; concentró la educación entre ciertos privilegiados, persiguió a quien pensara peligrosos; impidió la importación de libros con ideas contrarias a sus intereses; ejercitó la censura periodística recurriendo al secuestro, a la tortura y a la mutilación; esquilmó a la sociedad con el costo de los servicios religiosos; excomulgó a quien jurara la Constitución de 1857; derrocó a gobiernos liberales cuando éstos apuntaban en dirección a los bienes clericales; se negó a la igualdad, a la impartición de justicia, al defender con el poder de los cañones la existencia de fueros y de tribunales especiales, es decir, la existencia de un Estado dentro de otro Estado.





No hay comentarios.:
Publicar un comentario