Los momentos son muchos y la corrupción esta al niveles escandalosos. El sistema nos ha demostrado que si algo surge de la administración es hacer negocios con el pueblo. Ahora nos enfrentamos a nuevas edificaciones, fundadas en el fraude y la mentira. Pueblo despierta!!!
Jorge Carrasco Araizaga Cuando no transitó de lo anecdótico a lo escandaloso, el estilo foxista de hacer –y deshacer– entró con facilidad al terreno de la sospecha. Y es que, descontando los fracasos evidentes de sus obras de ornato, como la megabiblioteca José Vasconcelos, es cada vez más claro que su presidencia fue un negocio de mecánica recurrente: obras públicas cuyo costo terminó siempre duplicado, triplicado... multiplicado hasta el extremo. Los trabajos para ampliar el aeropuerto capitalino –carísimos y poco útiles– son fiel ejemplo de ello...
Las obras de relumbrón del sexenio de Vicente Fox terminaron por derrumbarse en pocos meses. Primero fue la megabiblioteca José Vasconcelos. Ahora son las obras de ampliación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) las que están en entredicho.
Las críticas se enfocan en la construcción de la terminal 2, que atenderá los vuelos internacionales. No sólo por su elevado costo –400 millones de dólares, equivalentes a 4 mil 395 millones 200 mil pesos al tipo de cambio actual–, sino porque tendrá una vida útil de siete años y no de 50, como anunció la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en su Plan maestro de 2003.
Esta terminal no servirá siquiera para el aterrizaje de aviones de pasajeros más grandes que los que ahora realizan sus maniobras en este aeropuerto ni logrará abaratar las tarifas de carga y descarga de mercancías, según presumían las autoridades foxistas.
Más de la nota Pseudoelecciones
Las obras de relumbrón del sexenio de Vicente Fox terminaron por derrumbarse en pocos meses. Primero fue la megabiblioteca José Vasconcelos. Ahora son las obras de ampliación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) las que están en entredicho.
Las críticas se enfocan en la construcción de la terminal 2, que atenderá los vuelos internacionales. No sólo por su elevado costo –400 millones de dólares, equivalentes a 4 mil 395 millones 200 mil pesos al tipo de cambio actual–, sino porque tendrá una vida útil de siete años y no de 50, como anunció la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en su Plan maestro de 2003.
Esta terminal no servirá siquiera para el aterrizaje de aviones de pasajeros más grandes que los que ahora realizan sus maniobras en este aeropuerto ni logrará abaratar las tarifas de carga y descarga de mercancías, según presumían las autoridades foxistas.
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