| JORGE SIFUENTES CAÑAS
CUERNAVACA. A cinco años de la destrucción del Casino de la Selva y la represión de que fueron objeto ciudadanos y organizaciones civiles, integrantes del Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes, así como del Frente Cívico, se reunieron ayer para hacer una revisión de lo sucedido “y las promesas, que ahora se ven claramente que eran mentiras, por parte de los tres niveles de gobierno”, dijo Rafael Segovia, representante del Consejo. Además, el acto sirvió para generar una memoria histórica, con diversas actividades culturales, como la proyección de los tres filmes realizados durante el conflicto, conferencias y mesas redondas, además de actos infantiles.
En rueda de prensa, los activistas Rafael Segovia, Alicia Dorantes, Ignacio Suárez Huape y Jean Robert hablaron sobre los “supuestos” impactos económicos que generó la obra, además de la destrucción cultural, arqueológica y ambiental, “causada por la razón del dinero, de los intereses privados y de la corrupción”. En ese sentido, Segovia recordó las declaraciones de directivos y accionistas de la empresa Costco, sobre que la obra generaría mil 500 empleos, pero “a la fecha, si llegan a 100 por tienda es mucho. Y hay que ver qué tipo de empleos, los contratos son eventuales y no hay plazas”.
También se abordó el tema de la destrucción de los murales en el Casino de la Selva, que albergaba la muestra más significativa del arte del siglo XX en Morelos. “Se miente en la cantidad de obras que había en el predio, había muchas esculturas que estaban en los jardines que se perdieron o que fueron destruidas por la empresa de demolición, entre ellos el Prometeo, que era una escultura de concreto. Además, mintieron en la cantidad de murales, porque había cerca de 3 mil metros cuadrados de murales y ellos reportaron sólo 700 metros cuadrados”, refirió.
Obras como La cultura indígena y De la conquista al México moderno, realizadas en 1959 por José Reyez Meza, “fueron objeto de negligencia y destrucción concertada, para quitarlos de en medio y no estorbar el avance de la construcción”. En el caso del mural El nacimiento a la hispanidad, de Joseph Renau, realizado al temple a la caseína entre 1944 y 1950, se utilizó una técnica de restauración llamada “estrapo”, la cual va en contra de la normatividad en la Ley General de Monumentos Históricos, destacó Segovia.
“La mayor mentira que se dio fue que Costco encontró el lugar ya dañado, los murales ya afectados, se dijo que había sido la humedad; sin embargo, tenemos pruebas de que eso fue una destrucción intencionada, que la hicieron ellos, porque tenemos fotografías del mes de abril (2001) con la mayor parte de los murales enteros y el finiquito de la compra se da el 8 de mayo; a partir de esa fecha ellos tenían el resguardo del inmueble y qué casualidad que para el mes de julio aparecen los murales dañados en un 30 por ciento”.
En su momento, añadió, se dijo que el proyecto aportaría beneficios para el medio ambiente y que la empresa haría todo lo posible por minimizar el impacto ecológico en el área, mediante el reemplazo de los árboles en malas condiciones y la donación de 30 mil más para crear áreas verdes en toda la ciudad, además de sistemas de reciclamiento de basura y de tratamiento de aguas. En cuanto a los vestigios arqueológicos, “se perdió la oportunidad de una investigación muy interesante sobre la presencia olmeca, con cerca de 3 mil años de antigüedad, en diversas zonas del altiplano, la cual está poco documentada”, apuntó.
Tras la rueda de prensa, los activistas mostraron a los medios una serie de imágenes e información sobre la venta del predio, dado en pago como obligaciones fiscales al gobierno federal en 60 millones de dólares y vendido a Costco por sólo 10 millones, para albergar dos centros comerciales. “El proyecto fue defendido por el gobierno de Estrada Cajigal y por los empresarios en los medios de comunicación, a través de una serie de afirmaciones que hoy, a la luz de la historia reciente, resultan flagrantes mentiras”, dijeron.
Ayer mismo, el Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes de Morelos y el Frente Cívico Pro defensa del Casino de la Selva dieron a conocer en un comunicado que lo acontecido hace cinco años “fue tal vez uno de los más pujantes movimientos ciudadanos en defensa del derecho a la cultura, a un medio ambiente sano y a una convivencia urbana armónica y humana. Sus acciones tuvieron eco en toda la República, e incluso en muchos otros países; entre ellas hubo algunas sin precedentes en una lucha semejante, como la de llegar hasta el consejo de administración de la empresa culpable de la depredación para sensibilizar a sus miembros, sin contar las acciones que llegaron hasta la Cámara de Diputados y el Senado, que involucraron a intelectuales y especialistas del país y del mundo entero”.
CUERNAVACA. A cinco años de la destrucción del Casino de la Selva y la represión de que fueron objeto ciudadanos y organizaciones civiles, integrantes del Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes, así como del Frente Cívico, se reunieron ayer para hacer una revisión de lo sucedido “y las promesas, que ahora se ven claramente que eran mentiras, por parte de los tres niveles de gobierno”, dijo Rafael Segovia, representante del Consejo. Además, el acto sirvió para generar una memoria histórica, con diversas actividades culturales, como la proyección de los tres filmes realizados durante el conflicto, conferencias y mesas redondas, además de actos infantiles.
En rueda de prensa, los activistas Rafael Segovia, Alicia Dorantes, Ignacio Suárez Huape y Jean Robert hablaron sobre los “supuestos” impactos económicos que generó la obra, además de la destrucción cultural, arqueológica y ambiental, “causada por la razón del dinero, de los intereses privados y de la corrupción”. En ese sentido, Segovia recordó las declaraciones de directivos y accionistas de la empresa Costco, sobre que la obra generaría mil 500 empleos, pero “a la fecha, si llegan a 100 por tienda es mucho. Y hay que ver qué tipo de empleos, los contratos son eventuales y no hay plazas”.
También se abordó el tema de la destrucción de los murales en el Casino de la Selva, que albergaba la muestra más significativa del arte del siglo XX en Morelos. “Se miente en la cantidad de obras que había en el predio, había muchas esculturas que estaban en los jardines que se perdieron o que fueron destruidas por la empresa de demolición, entre ellos el Prometeo, que era una escultura de concreto. Además, mintieron en la cantidad de murales, porque había cerca de 3 mil metros cuadrados de murales y ellos reportaron sólo 700 metros cuadrados”, refirió.
Obras como La cultura indígena y De la conquista al México moderno, realizadas en 1959 por José Reyez Meza, “fueron objeto de negligencia y destrucción concertada, para quitarlos de en medio y no estorbar el avance de la construcción”. En el caso del mural El nacimiento a la hispanidad, de Joseph Renau, realizado al temple a la caseína entre 1944 y 1950, se utilizó una técnica de restauración llamada “estrapo”, la cual va en contra de la normatividad en la Ley General de Monumentos Históricos, destacó Segovia.
“La mayor mentira que se dio fue que Costco encontró el lugar ya dañado, los murales ya afectados, se dijo que había sido la humedad; sin embargo, tenemos pruebas de que eso fue una destrucción intencionada, que la hicieron ellos, porque tenemos fotografías del mes de abril (2001) con la mayor parte de los murales enteros y el finiquito de la compra se da el 8 de mayo; a partir de esa fecha ellos tenían el resguardo del inmueble y qué casualidad que para el mes de julio aparecen los murales dañados en un 30 por ciento”.
En su momento, añadió, se dijo que el proyecto aportaría beneficios para el medio ambiente y que la empresa haría todo lo posible por minimizar el impacto ecológico en el área, mediante el reemplazo de los árboles en malas condiciones y la donación de 30 mil más para crear áreas verdes en toda la ciudad, además de sistemas de reciclamiento de basura y de tratamiento de aguas. En cuanto a los vestigios arqueológicos, “se perdió la oportunidad de una investigación muy interesante sobre la presencia olmeca, con cerca de 3 mil años de antigüedad, en diversas zonas del altiplano, la cual está poco documentada”, apuntó.
Tras la rueda de prensa, los activistas mostraron a los medios una serie de imágenes e información sobre la venta del predio, dado en pago como obligaciones fiscales al gobierno federal en 60 millones de dólares y vendido a Costco por sólo 10 millones, para albergar dos centros comerciales. “El proyecto fue defendido por el gobierno de Estrada Cajigal y por los empresarios en los medios de comunicación, a través de una serie de afirmaciones que hoy, a la luz de la historia reciente, resultan flagrantes mentiras”, dijeron.
Ayer mismo, el Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes de Morelos y el Frente Cívico Pro defensa del Casino de la Selva dieron a conocer en un comunicado que lo acontecido hace cinco años “fue tal vez uno de los más pujantes movimientos ciudadanos en defensa del derecho a la cultura, a un medio ambiente sano y a una convivencia urbana armónica y humana. Sus acciones tuvieron eco en toda la República, e incluso en muchos otros países; entre ellas hubo algunas sin precedentes en una lucha semejante, como la de llegar hasta el consejo de administración de la empresa culpable de la depredación para sensibilizar a sus miembros, sin contar las acciones que llegaron hasta la Cámara de Diputados y el Senado, que involucraron a intelectuales y especialistas del país y del mundo entero”.




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